
Freddy Enrique Cutipa Gonzáles
Escuela Profesional de Psicología de la Universidad Nacional de San Agustín
Arequipa, Perú
Erika Schneider Gallegos
Universidad Nacional de San Agustín, Perú
Resumen
El objetivo del presente estudio es identificar el tipo, la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales del adulto mayor. Para tal efecto se contó con una población de estudio conformada por 45 adultos mayores, pertenecientes a la "Asociación Geriátrica Señor de los Milagros" de la localidad de Cerro Salaverry, distrito de Socabaya, en la provincia de Arequipa. Todos ellos pertenecientes a un nivel socioeconómico bajo. El instrumento de medición que utilizado fue una encuesta semiestructurada elaborada por el Centro de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago de Chile y que se adaptó al medio. Por medio del estudio se comprueba que la mayoría de los adultos mayores consideran indiferente el mantener una vida sexual activa, por lo que optan por no tener relaciones sexuales en esta edad. Entre los motivos que llevan a esta decisión están el pensar que no está bien tener sexo a su edad, que las relaciones sexuales son algo exclusivo de los jóvenes y que son para gente enferma. En el caso de los que mantienen relaciones sexuales, predominan aquellas que se realizan con penetración y con una frecuencia de más de una vez al mes, siendo en su mayoría de veces satisfactorias y espontáneas.
El proceso de envejecimiento es, sin duda alguna, una etapa por la cual todos los seres humanos tendremos que pasar, sin embargo, también es muy cierto que no todas las personas la transitarán con satisfacción.
Es un fenómeno que se produce de forma paulatina y para el cual se han generado diversas teorías, en las cuales intervienen factores tan diversos como la nutrición, las enfermedades, el desgaste, la propia desvinculación y el mismo ambiente (Pardo, 2003).
En nuestra sociedad, la ancianidad constituye un problema serio de salud. Al constituir ésta un derecho de la población, los organismos pertinentes trabajan cada vez más en torno a la creación de condiciones óptimas para la atención geriátrica.
Por otra parte, los adelantos de la revolución científico-técnica hacen que la vejez hoy en día tenga características cualitativamente diferentes a hace un cuarto de siglo, siendo evidente en el aumento de la esperanza de vida en los países subdesarrollados. Esto deja en evidencia que la atención al anciano ha alcanzado logros notables en nuestro país, formándose clubes del Adulto Mayor, donde nuestros ancianos aún pueden sentirse pertenecientes a un colectivo y pueden seguir desarrollándose como individuos.
Sin embargo, en el abordaje de la sexualidad en la tercera edad persisten actitudes retrógradas que tienden a rechazar, burlarse o, en el mejor de los casos, ignorar la existencia de actividad sexual en las personas mayores de 55 años. Estas actitudes retrógradas ante la sexualidad en esta edad pueden tener dos explicaciones. En primer lugar, en nuestra sociedad se establece una incorrecta asociación entre sexualidad y reproducción, la cual está influida, en gran parte, por los valores religiosos impuestos en dicha sociedad. Gracias a esta asociación se considera que solo es normal la actividad sexual durante la edad reproductiva y, por tanto, los ancianos no tienen por qué practicarla. En segundo lugar, la existencia del prejuicio "viejo", término con el que se denomina al adulto mayor y que se equipara a "estar enfermo", es tan fuerte que se aloja en los destinatarios del mismo como ideas fuertemente arraigadas, que luego determina su comportamiento erróneo. Incluso el personal que atiende a los ancianos también adopta este tipo de ideas que van en directo perjuicio de la salud integral de los mayores, las cuales se ven claramente expresadas en diversas aseveraciones que se hacen al respecto de manifestaciones sexuales en los ancianos, como por ejemplo, actitudes de sorpresa y vergüenza al ver las ostensibles manifestaciones de cariño de los mayores, produciendo comentarios agresivos e irónicos como son: "Hay que comportarse de acuerdo con su edad", "ustedes ya no están para eso", "eso es de viejo verde", etc. (Álvarez, 1996).
A esto se pueden agregar las falsas creencias y mitos acerca de los factores que contribuyen a la desvalorización de los ancianos, los que están agrupados del modo siguiente: las desviaciones sexuales son más frecuentes en la vejez; la actividad sexual es mala para la salud, especialmente en la vejez; es indecente y de mal gusto que los viejos tengan interés por la sexualidad; en la menopausia termina la vida sexual; las personas de edad no son sexualmente deseables, no tienen deseo sexual y no son sexualmente capaces.
A raíz de estas situaciones sociales, la problemática de la población envejecida es de difícil abordaje. La complejidad de los problemas que generalmente afectan a un anciano frágil, demanda el concurso de varias disciplinas: medicina, psicología, enfermería, trabajo social y otros, para evaluarlos de forma real. Con frecuencia su solución escapa de la intervención aislada del trabajador de la salud y precisa la participación de otros sectores de la sociedad.
Un estudio actual realizado por Lorenzo, (2003) en una muestra de nivel socioeconómico medio- bajo, ha demostrado que la actividad sexual del anciano está influida por un grupo de factores que pueden, incluso, hacerla desaparecer. Dentro de ellos se encuentran los factores de pareja como la causa que más provoca abstinencia sexual, sobre todo en la mujer. Existe mayor tendencia a la viudez en la mujer y la sociedad no aprueba que una anciana trate de buscar una nueva pareja después de enviudar y, por lo tanto, estas mujeres renuncian a la sexualidad. La salud es otro factor que influye en la desaparición de las relaciones sexuales; innumerables enfermedades mentales y físicas pueden influir negativamente en la sexualidad en la tercera edad. Finalmente, un factor que también afecta son las condiciones domésticas, ya que no es extraño que en nuestro país coincidan tres generaciones habitando la misma casa y, generalmente, los ancianos tienen que compartir su habitación con otra persona, pues no se piensa que ellos necesitan privacidad.
Sin embargo, un estudio realizado por Muñoz (2003) en una muestra de nivel socioeconómico elevado, reveló que a pesar de la apreciación que se tiene respecto de la tercera edad, de considerarlos como seres asexuados y carentes de deseo sexual, la gran mayoría de los adultos mayores mantenían relaciones sexuales con sus parejas y además, la frecuencia de éstas era considerablemente mayor de lo esperado. También es importante recalcar que la edad de las personas no constituyó un factor condicionante para el término de la actividad, lo que demuestra que la sociedad se encuentra errada respecto al tema de la sexualidad.
Entonces, ante resultados tan disímiles, nos vimos en la obligación de esclarecer el tema y acercarlo mucho más a la realidad social peruana y, a su vez, contribuir así en la bibliografía referente al tema, que en la actualidad se encuentra muy escasa. Por lo tanto, en la investigación se estudia la sexualidad de manera explícita en la muestra, tratando de esclarecer aspectos referidos al tipo, donde se reseña aquel tipo de relación sexual que incluya o no la penetración, si se recibe alguna estimulación, ya sea por parte de la pareja o individual, si se practican relaciones sexuales anales u orales y, a su vez, si hay estimulación previa por parte de la pareja, la cual puede consistir en besos, caricias, contemplación de la desnudez, contactos o palabras estimulantes. También se estudia la calidad de la sexualidad, donde nos encargamos de la importancia que tiene para un adulto mayor el mantener una vida sexual activa, así como la valoración personal que le dan a sus relaciones sexuales. Se resalta también la importancia de la presencia de orgasmo en una relación sexual, además de quien toma la iniciativa dentro de la relación sexual y si éstas son programadas, espontáneas o forzadas. Finalmente se investiga la frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor, la cual estaría determinada por la cantidad de relaciones sexuales que mantienen en un período de tiempo.
En la presente investigación se trabajó con 45 sujetos adultos mayores, 21 de sexo masculino y 24 de sexo femenino, todos ellos de 55 años en adelante, correspondientes a un nivel socioeconómico bajo y, además, quienes conservan una lucidez mental que les permitió comprender para luego responder de manera adecuada a las preguntas de la entrevista. Todos pertenecen a la "Asociación Geriátrica Señor de los Milagros" de la localidad de Cerro Salaverry, del distrito de Socabaya, de la provincia de Arequipa, Perú.
Se utilizó el muestreo no probabilístico por conveniencia, en el cual los sujetos que característicamente emplean los investigadores son aquellos que más fácilmente disponibles para los mismos.
El instrumento utilizado fue una encuesta semiestructurada que el Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago Chile preparó, teniendo el tipo de escala tanto ordinal como nominal, porque presentaba unidades desiguales de medida las cuales, a su vez, jerárquicas. Además, como exigencia metodológica contemplaba una complementación con entrevista individual al momento de su aplicación, el cual, por ser la primera vez que se utilizaba en nuestro medio, estuvo exento de validez y confiabilidad.
Con base en este antecedente de investigación, se trasladó y adecuó el instrumento hacia nuestra sociedad mediante el cual se logró la recolección de datos. Dicha encuesta consta de 15 preguntas divididas en 3 ítems, a saber: tipo de relaciones sexuales, frecuencia de relaciones sexuales y calidad de las mismas en el adulto mayor.
Para la calificación de la encuesta se utilizó una estadística descriptiva, siendo el método empleado específicamente la distribución de frecuencias.
El estudio que a continuación se presenta, se realizó entrevistando de manera individual a cada uno de los sujetos de la muestra, explicándoles el motivo de la investigación. Se les pidió su participación voluntaria, garantizándoles el anonimato de sus respuestas; de obtener una respuesta afirmativa a la petición, se aplicaba la encuesta al adulto mayor, recalcando que la misma se efectuaría de manera personal, por lo delicado de la temática.
Se evaluaron las tres variables especificadas en el estudio, como son tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales, todas ellas inscritas en la encuesta elaborada por el Centro de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago de Chile.
Para el análisis de los datos se utilizó estadística descriptiva, específicamente la distribución de frecuencias, que consiste en la representación gráfica de las frecuencias obtenidas de las diferentes puntuaciones de un proyecto de investigación.
En la presente investigación se utilizaron gráficas para representar las distribuciones de frecuencia, dentro de las cuales se examinaron tanto las escalas nominales como las ordinales que presenta el instrumento utilizado. Abordar un problema tan complejo como la sexualidad en el adulto mayor es de gran importancia por las aportaciones que pueda brindarnos al respecto.
Se pudo apreciar que la sexualidad es un tema al que el adulto mayor le da poca importancia, generando en muchos casos, verdaderos sentimientos de renuencia hacia el tema. Esto se pudo valorar en las respuestas brindadas por muchas sujetos de la muestra que decían que ya no mantenían relaciones sexuales, ya que eso era sólo para personas jóvenes, o que sus creencias no se lo permitían, incluso llegando a contestar que eso sólo era para personas enfermas.
A esto se puede agregar el gran número de adultos mayores que se negaron a hacer la encuesta por sentir que se invadía su privacidad, teniendo en cuenta que se les garantizaba el anonimato de sus respuestas; estos es un claro indicador de que el tema de la sexualidad es muy incómodo a esta altura de sus vidas, ya que en la experiencia personal se puede apreciar que las personas más jóvenes no muestran ningún tipo de reparo en responder preguntas relacionadas con la sexualidad.
En el gráfico 1 se observa que la mayoría de los adultos mayores encuestados considera indiferente la sexualidad y, por lo tanto, no mantienen una vida sexual activa, tal como lo refleja el gráfico 2. Esto comprueba lo planteado en la teoría que explica la pérdida de interés en la sexualidad por parte del adulto mayor, esto debido a que se identifica la sexualidad con procreación, y cuando se rebasan los años de reproducción, este aspecto de la vida queda relegado a un segundo plano (Baur y Crooks, 2003).


Gráfica 3 - Relaciones sexuales con penetración o sin penetración.



Bibliogafía
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