Creación de la escala Factores de personalidad asociados a conductas delictivas - FPACD, para ser utilizada en la selección de candidatos a portar armas de fuego en República Dominicana

 

Mayra Brea de Cabral
Ph.D. en Psicología
Profesora titular
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Santo Domingo, República Dominicana


Luis Domínguez Ph.D

Investigador asociado
Docente en varias universidades dominicanas
Presidente - Fundador de Evaluaciones Psicológicas Sistémicas




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Trabajo publicado el 08 de septiembre de 2005

 


Resumen

 

 

Se presentan los resultados de un estudio realizado con la aplicación de la prueba 16 FP de Cattell, versión C revisada, adaptada y modificada en República Dominicana, con propósitos de construir una escala útil que pueda detectar rasgos delictivos de personalidad en la población que solicita portar armas de fuego. Se elige una muestra por cuota proporcional y al azar de universitarios, presidiarios y solicitantes de permiso para porte de armas de fuego. Tras complejos procesos estadísticos y utilizando como criterio la discriminación entre las poblaciones estudiadas, se construye y normaliza el Cuestionario "Factores de Personalidad Asociados a Conductas Delictivas" (FPACD), escala simplificada de 49 preguntas, para ser utilizada por la Comisión Médica de la Secretaría de Estado de Interior y Policía.

 

 

 

 

América Latina y el Caribe es la segunda región del mundo con el mayor nivel de violencia. Muchos de estos países, caracterizados por poseer los más altos índices de criminalidad, han llegado a la convicción de la necesidad de controlar más efectivamente la comercialización, adquisición y el porte de armas de fuego en su población civil, cuya tendencia en la actualidad va necesariamente encaminada a la restricción y al desarme general.

 

Es bien conocido, que el fenómeno de las armas de fuego, comúnmente llamado armamentismo, no constituye por sí solo la causa primordial de la creciente ola de violencia en Latinoamérica, no obstante es un factor que contribuye al aumento de su frecuencia. Se ha relacionado muy estrechamente la violencia de América Latina y el Caribe con las condiciones socioeconómicas de extrema pobreza y las grandes desigualdades sociales. En ese sentido, estudios comparativos sobre la tasa de homicidio en diversos países del entorno, realizados por el Instituto de Psicología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, muestran que aquellos que tienen menor población viviendo en los umbrales de pobreza, mayores ingresos per cápita y mejor distribución de sus ingresos, se caracterizan por poseer las más bajas tasas de homicidios, tales como Uruguay, Costa Rica, Chile y Argentina, contrario a lo que ocurre en países como Colombia, México y Venezuela, donde las condiciones se dan a lo inverso, y que cuentan con niveles más elevados de criminalidad, poniendo de manifiesto la relación antes señalada entre la realidad socioeconómica y la violencia. (Cabral & Brea, 1999; Cabral & Brea, 2001, Cabral & Brea, 2003). Es precisamente en la región latinoamericana, donde crece extraordinariamente el número de portadores de armas de fuego, tanto legal como ilegalmente.

 

En una investigación realizada en El Salvador por la Universidad Centroamericana y el BID, y reportada por Cruz, Trigueros y González (2000) se muestra que el fácil acceso y la permisividad en el uso de armas de fuego, fueron los factores más determinantes de los altos niveles de violencia, observándose que más del 43 por ciento de las armas utilizadas por los convictos del sistema penitenciario salvadoreño, estaban registradas legalmente. En Guatemala, Rodríguez & De León (2001) se refieren también a la relación encontrada entre la violencia y la disponibilidad de armas, y consideran que constituye un factor de alto riesgo, que aunado a los altos índices de pobreza y exclusión social, más aún, la cultura de violencia predominante como producto de 36 años de guerra interna, generan la inseguridad e indefensión ciudadana, típico en ese país.

 

Otros estudios realizados en países como Estados Unidos y Nicaragua, relacionan la tenencia y control de armas de fuego con la frecuencia y peligrosidad de los delitos y hasta con una elevada tasa de suicidio (Brent, Perper et al, 1991; Kleck G, 1991; Cuadra E, 2000) y recomiendan mayores esfuerzos en el control de su circulación, que se oriente las políticas públicas para desincentivar su uso y proliferación en la población civil.

 

La República Dominicana no escapa a esta situación. Sin embargo, se viene procediendo de forma diferente a lo que en otros países se plantea como necesario para reducir los elevados índices de violencia y criminalidad. En los últimos años se ha experimentado un aumento excesivo de solicitudes y permisos (licencias) otorgado para porte de armas de fuego; otro aspecto notorio es el incremento de la venta y comercialización de instrumentos bélicos en beneficio de grupos definidos. Podemos considerar, sin lugar a dudas, que en cierto período gubernamental, nuestras autoridades han sido lo bastante permisivas para otorgar autorizaciones para porte de armas de fuego, actuando fundamentalmente con políticas inadecuadas y criterios erróneos, caracterizada por la búsqueda y obtención de cuantiosas sumas millonarias derivadas de los aspectos impositivos que implica el otorgamiento de permisos a portadores de armas de fuego, lo que de alguna manera se ha convertido en el boomerang de la seguridad ciudadana nacional. En múltiples ocasiones se ha dado la voz de alerta, sin que se preste la menor atención o la disposición de resolver dicha situación.

 

Es por ello que, hoy día, nos encontramos frecuentemente con episodios violentos efectuados con armas de fuego hasta por vanos motivos personales y pasionales y que han aumentado significativamente las víctimas por violencia intrafamiliar. Algunos estudios realizados en nuestro país muestran cómo ha ido creciendo la mortalidad por homicidio (segunda causa de muertes violentas) en los últimos 20 años, o sea, la tasa de homicidio (número de homicidios por cada 100 mil habitantes). El número de homicidios que para el año 1981 era de 490, se elevó en el 1999 a 1,212, lo que significa un incremento en el promedio anual de 5.2%, pasando la tasa de homicidio de 8.3 en 1981 a 12.4 en el 1991, y posteriormente a 14.3 en el 1999. Por otro lado, los homicidios con armas de fuego han ascendido de un 30 % a un 51 % en los años comprendidos del 1993 al 1999. (Ver Cabral & Brea, 1999; Brea & Cabral, 2000; Cabral & Brea, 2003). Hoy día se estima que nuestra tasa de homicidio debe estar alrededor de 19 o 20. 

 

Es indiscutible que la proliferación de las armas de fuego, junto a determinados factores socioeconómicos, la diversidad ideológica y cultural en una sociedad tan convulsionada como la nuestra, podría convertirse en catalizador primordial de la rápida expansión de la violencia delictiva en el país, fenómeno que comienza a despertar gran preocupación en la mayoría de los ciudadanos.

 

El crecimiento de la criminalidad, del narcotráfico, de la venta de armas de fuego, la corrupción e impunidad y la desconfianza en los organismos de protección público nacionales (policial y judicial), por consecuencia, la inseguridad ciudadana existente, estimula en gran medida la búsqueda de autoprotección y de protección privada, y la adquisición de un arma de fuego. A todo esto se le agrega, además, la percepción de poder que implica la posesión de un arma en una sociedad con trascendencia de un autoritarismo muy arraigado, y con valores basados en el temor, otros motivos que inducen a la población para armarse, haciéndolo por vía legal o de manera ilegal, llegándose incluso, en algunos casos, hasta la fabricación casera de armas, como son las llamadas "armas chilenas", incautadas frecuentemente en las redadas policiales.

 

 

La "comisión médica" y el control de porte y tenencia de armas de fuego 

 

A partir del 1965, en República Dominicana se promulga la Ley No. 36 que regula el comercio, porte y tenencia de armas de fuego, y que define como arma de fuego a todo tipo de artefacto (rifle, carabina, escopeta, revólver, pistola, etc.) con la que se puede disparar balas mortíferas o proyectiles. En la actualidad, dicha ley concede permiso legal o autorización para el uso de un arma de fuego a funcionarios o empleados públicos autorizados, y a toda aquella persona que justifique la necesidad de tenerla para su defensa personal, siempre y cuando cumpla con los requisitos legales necesarios, entre los que se encuentran: el pago de impuestos correspondiente, el someterse a un examen médico (prueba antidoping) y a una evaluación de salud mental (psicológica y psiquiátrica) a ser efectuada por una instancia específica, lo que hasta el 2003 habría sido infructuoso.  

 

En enero del 2003, al crearse la Comisión Médica de la Secretaría de Estado de Interior y Policía bajo un acuerdo interinstitucional entre la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Colegio Médico Dominicano y la Secretaría de Estado de Interior y Policía, se dio origen para establecerse criterios más científicos y objetivos para el cumplimiento de la ley, y a requerirse de un instrumento psicológico idóneo para la evaluación de los que solicitan autorización para portar armas de fuego en el país.

 

 

Planteamiento del problema y justificación  

 

Dada la creciente motivación para la adquisición de armas de fuego en la población civil dominicana, y las nuevas condiciones que fueron planteadas por la Comisión Médica de la Secretaría de Estado de Interior y Policía para regularizar esos menesteres, se creó el área de psicología dirigido por el Instituto de Psicología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que propone la realización de un estudio para la construcción de una prueba psicológica sencilla y pertinente, que permitiese pronosticar los rasgos delictivos de personalidad de los que optan por la licencia para portar y poseer armas de fuego, con el propósito de reducir de esa manera, el riesgo potencial que implica para la seguridad nacional otorgar a personas desaprensivas un artefacto tan letal.

 

Objetivos generales 

 

El estudio propuesto tiene por objetivo adaptar y normalizar un cuestionario de personalidad en tres sectores poblacionales diferentes, determinar los perfiles conductuales y los factores discriminantes entre sí, y posteriormente crear una escala más sencilla a ser utilizada para la selección de los que desean portar armas de fuego, pudiendo detectar en ellos sus posibles rasgos delictivos. 



Procedimiento 

 


Adaptación del instrumento

 

Se partió de un instrumento de probada eficacia y de arraigo tradicional en el quehacer psicométrico en República Dominicana, la prueba 16FP (Dieciséis Factores de Personalidad) de Cattell, en su versión "C", adaptada de la versión C del original por EPSI (1995), y con las variaciones introducidas por José Vicente Díaz a la escala A. La prueba adaptada consta de 97 preguntas que se contestan "Sí", "No" o "No Sé" mediante "caritas" (íconos gestuales), donde la respuesta SÍ corresponde a una cara sonriente, la respuesta NO a una cara enojada y la respuesta NO SE a una cara neutra. Al instrumento se le realizaron las siguientes modificaciones:

 

Se eliminó la escala "B" del cuestionario original (escala de Inteligencia)

 

Se cambió el esquema de respuestas para que pudiese ser contestado con una de tres opciones: "de acuerdo", "en desacuerdo" y "no sé"

 

Se modificó el lenguaje empleado por uno más sencillo y con giros de frases populares para sustituir aquellas palabras técnicas, haciéndolo más comprensible. 

 

 

 

Variables

 

Fueron consideradas las variables de género (masculino y femenino); la edad de la población encuestada; la característica de ser o no ser presidiario, y los 16 Factores de la Personalidad (rasgos típicos) que son expresados en las respuestas de los sujetos al responder las preguntas del cuestionario 16FP. Factores definidos como: DM (Distorsión motivacional), A (Expresividad afectiva), C (Fuerza del Yo), E (Poder), F (Postura frente a la vida), G (Lealtad grupal), H (Aptitud situacional), I (Emotividad), L (Credibilidad), M (Actitud cognitiva), N (Sutileza), O (Conciencia), Q1 (Posición social), Q2 (Certeza individual), Q3 (Autoestima) y Q4 (Nivel de tensión enérgica). 

 

 

 

Selección y tamaño muestral

 

El diseño muestral se basó en la selección estratificada, con afijación simple. Los tamaños poblacionales parciales fueron estimados como:

 

 

- Estudiantes de la Facultad de Ciencias y Agronomía 2,726


- Reclusos del Penitenciario Modelo de Najayo 2,150


- Solicitantes de permiso para porte de armas 1,584


- TOTAL 6,460

 

 

El tamaño muestral fue establecido mediante el uso de la fórmula 

 

 

breadomig01.gif 

 

 

 

Para una z = 1.72 (92%), p = q = 0.50, y d = 5%

 

 

La solución de la fórmula (Fisher, 1985) arroja un total de 286 personas como tamaño muestral. Al estratificar por afijación proporcional la muestra, se obtuvo la siguiente composición:

 

 

 

 

 

Tabla 1 - Muestra prevista.

 

 

 

 

Tipo de población

Número de personas

Proporción

Muestra (nh)

Presidiario

2,150

0.33

95

Solicitante Armas de Fuego

1,584

0.25

70

Estudiante universitario

2,726

0.42

121

Total

6,460

1

286

 

 

 

 

Tabla 2 - Cantidad total de cuestionarios aplicados

 

 

 

 

 

Población



Género

Total

Femenino

Masculino

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Presidiarios

0 0 94 12.2% 94 10.7%

Solicitantes Armas de Fuego

28 25.7% 637 82.6% 665 75.6%

Estudiantes universitarios

81 74.3% 40
5.2%
121
13.8%

Total

109
100.0%
771
100.0%
880
100.0%

 

 

 

 

Como se puede observar en el cuadro No. 2, en los presidiarios sólo se disponía de 94 casos válidos, por lo que se utilizó la técnica de "bootstrapping" (Mooney y Duval, 1993), donde aleatoriamente se duplicó un caso, para obtener la cantidad muestral mandatoria. Por un proceso de selección aleatoria, realizado con rutinas del SPSS, se redujo la cantidad inicial entrevistada al mandato muestral. La muestra retenida, agregada por género, fue la siguiente: 

 

 

 

Tabla 3 - Muestra retenida.

 

 

 

Población



Género

Total

Femenino

Masculino

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Presidiarios

0

0

95

47.50

95

33.22

Solicitantes Armas de Fuego

5

5.81

65

32.50

70

24.48

Estudiantes universitarios

81

94.19

40

20.00

121

42.31

Total

86

30.1

200

69.9

286

100.00

 

 

Características de la muestra

 

 

Género

 

Como se puede apreciar en el cuadro No. 3 y gráfico No. 1, el 30% de la muestra es de sexo femenino, y el 70% masculino. Esta proporción por género está dada por la fuerte feminización de los estudiantes universitarios (94% femenino), mientras que en los solicitantes de permiso de porte de armas de fuego es apenas de un 6%. El total de los presidiarios fueron del sexo masculino.

 

 

 

Gráfico 1 - Distribución por género de la muestra, según el grupo de pertenencia.

 

 

 


 

 

 

 

Edad

 

Mientras las edades de los grupos de solicitantes de armas y presidiarios están distribuidas casi normalmente alrededor de los 33 a 34 años, la de los estudiantes universitarios se encuentra acumulada en una media de alrededor de 23 años. No se encontró diferencias significativas entre los grupos según la edad, tal como se puede apreciar en el No. 2.

 

 

 

 

Gráfico 2 - Mediana y II y III cuartiles de la distribución por edad, según grupo.

 

 

 


 

 

 

 

Presidiarios

 

La población de presidiarios fue clasificada basándose en el delito por el que guardaba prisión y los diferentes delitos fueron recategorizados según el siguiente esquema:

 

 

 

 

Tabla 4 - Categorización de delitos conservada.

 

 

 

Tipología de delitos

Casos

%

Recodificado como

Acoso sexual

3

3.16%

violación

Droga

19

20.00%

 

Falsificación

11

11.58%

 

Homicidio

31

32.63%

 

Incendio

2

2.11%

violencia

Manutención familia

1

1.05%

eliminado

Porte ilegal de arma

2

2.11%

falsificación

Robo

13

13.68%

 

Violación

10

10.53%

 

Violencia

3

3.16%

 

TOTAL

95

100.00%

 

 

 

 

 

Tabla 5 - Tipos de Delitos

 

 

 

Delitos 

Recuento

%

DROGA

19

20.21%

FALSIFICACIÓN

13

13.83%

HOMICIDIO

31

32.98%

ROBO

13

13.83%

VIOLACIÓN

13

13.83%

VIOLENCIA

5

5.32%

Total
94
100%

 

 

 

 

 

Procesamiento y análisis de los datos

 

 

Los siguientes puntos describen a grandes rasgos los pasos seguidos durante el procesamiento de la información y los análisis realizados a través del programa SPSS.

 

 

 

Descriptivo de las escalas básicas

 

Las puntuaciones directas fueron transformadas en puntuaciones estandarizadas ("sten") de 10 puntos. Esta conversión permite comparar los resultados obtenidos con los de poblaciones normales dominicanas. Las puntuaciones promedios, obtenidas en las escalas normalizadas del 16FP, según el grupo son las siguientes:


Tabla 6 - Promedio de puntos stens en las diferentes escalas del 16FP simplificado según grupo muestral.

 

 

 

Factores

Presidiario Solicitante Armas de Fuego

Estudiante universitario

Total

Factor DM

5.256
7.444

5.368

5.839

Factor A

4.190
5.661

4.065

4.497

Factor C

6.485
9.628

7.072

7.503

actor E

5.671
4.537

6.165

5.602

Factor F

4.304
4.975

5.900

5.144

Factor G

5.264
5.437

4.094

4.811

Factor H

5.201
5.547

6.647

5.897

Factor I

8.897
10.159

7.246

8.507

Factor L

6.210
4.775

6.745

6.085

Factor M

5.167
5.587

4.533

5.002

Factor N

7.719
6.001

6.966

6.980

Factor O

5.829
3.021

5.125

4.844

Factor Q1

4.278
3.443

3.854

3.894

Factor Q2

5.283
3.898

3.843

4.335

Factor Q3

7.529
8.421

6.401

7.270

Factor Q4

5.575
2.708

5.535

4.856

 

 

 

En su totalidad, la muestra se diferencia significativamente de lo normal en el factor I, donde este grupo resulta mucho más sensible y emocional que la población. Los restantes factores se mantienen dentro del límite de confianza de ± 1 desviación típica (σ = 2, µ = 5.5, límites: 3.5 a 7.5). 

 

Es interesante notar que los estudiantes universitarios constituyen una población cuasi normal, con valores stens centrados alrededor de la media de 5.5. Los presidiarios muestran elevado el factor I (Sensibilidad), relativamente elevado es el factor N (Astucia) y el Q3 (Autocontrol) y sin ningún factor más bajo de lo normal.

 

Por otra parte, los solicitantes de permiso de armas de fuego muestran elevado el factor I (Sensibilidad), el factor C (Madurez), el Q3 (Autocontrol), bajo el factor Q4 (Relajado), y casi al borde de la significatividad el factor O (Ausencia de Culpabilidad).

 

 

 

Comparación de resultados

 

Un objetivo básico de la investigación fue determinar si existen diferencias apreciables entre los diferentes grupos en función de los factores de personalidad. Para eso se sometieron los datos a diversos procesos analíticos, detallados a continuación. 

 

 

 

Diferencias significativas entre factores tradicionales según el grupo

 

Por medio del análisis de varianza (ANOVA) y los tests post-hoc (Tukey) se determinó el grado en que los grupos se diferencian en sus respuestas a los factores tradicionales del 16FP. Se observan diferencias significativas en todos los factores, en función del grupo. El análisis post-hoc de Tukey ubica estas diferencias en la siguiente tabla: 

 

 

 

 

Tabla 7 - Diferencias de medias y significatividad de las diferencias.

 

 

 


 

 

 

El grupo de SOLICITANTES de armas de fuego obtiene valores más elevados, significativamente en la escala DM (distorsión motivacional o índice de mentira) que los otros dos grupos (estudiantes y presidiarios). Se distingue de los PRESIDIARIOS por obtener diferencias en los factores: A (más Sociable), C (más Madurez), E (menos Dominante), I (más Sensible), N (menos Astuto), O (menos Culpabilizante), Q1 (menos Rebelde), Q2 (menos Autosuficiente) y Q4 (menos Tenso).

 

El SOLICITANTE, comparado con el ESTUDIANTE se distingue en el factor A (más Afectivo), C (más Estable), E (menos Dominante), F (menos Entusiasta), G (más Conformista), I (más Sensible), L (menos Suspicaz), M (más Imaginativo, Creativo), N (menos Astuto), O (menos Culpabilizante), Q3 (más Autocontrolado) y Q4 (menos Tenso).

 

Comparados con los ESTUDIANTES, el grupo de PRESIDIARIOS se distingue en el factor F (menos Entusiasta), G (más Conformista), H (menos Osado), I (más Sensible), N (más Astuto), Q2 (más Autosuficiente), Q3 (más Autocontrolado).

 

Luego, se procedió a analizar e identificar las posibles diferencias entre los presidiarios de acuerdo a sus factores de personalidad según el tipo de delito, encontrándose que no existen diferencias marcadas entre ellos en función del tipo de delito cometido, por lo que se consideró más conveniente asumirlos como un grupo homogéneo.



Diferencias entre presidiarios y no presidiarios


La siguiente tabla muestra los resultados de la significatividad de las diferencias de promedio entre los factores de personalidad según se es presidiario o no (los No-Presidiarios incluyen a Estudiantes Universitarios y a Solicitantes de Permiso de Porte de Armas).



 


Tabla 8 - Resultado de ANOVA entre presidiarios/no presidiarios en los factores del 16FP

 

 

 

   

Media

ANOVA

Nro

Factores

No

Dif.

F

Sig.

11

O

4.35

5.83

1.47

13.06806

0.000

13

Q2

3.86

5.28

1.42

19.72450

0.000

10

N

6.61

7.72

1.11

15.32604

0.000

15

Q4

4.50

5.58

1.08

8.15617

0.005

5

G

4.59

5.26

0.68

4.31705

0.039

7

I

8.31

8.90

0.58

2.76543

0.097

12

Q1

3.70

4.28

0.58

4.18155

0.042

14

Q3

7.14

7.53

0.39

1.47040

0.226

9

M

4.92

5.17

0.25

0.93174

0.335

8

L

6.02

6.21

0.19

0.49788

0.481

3

E

5.57

5.67

0.10

0.14448

0.704

1

A

4.65

4.19

-0.46

1.76183

0.185

0

DM

6.13

5.26

-0.87

4.97298

0.027

6

H

6.24

5.20

-1.04

4.83397

0.029

4

F

5.56

4.30

-1.26

18.52585

0.000

2

C

8.01

6.49

-1.52

16.38932

0.000

 

 


La tabla está ordenada con base a la magnitud de la diferencia de promedios entre ambos grupos, y en cada factor. El perfil promedio del presidiario es más Culpabilizante (O), más Autosuficiente (Q2), más Astuto (N), más Tenso (Q4), más Conformista (G), más Rebelde (Q1), menos Distorsionador (DM), menos Osado (H), menos Entusiasta (F) y menos Estable (C) que el no presidiario.

 

 

 

 

Gráfica 3 -Diferencias de perfiles entre presidiarios - No presidiarios

 

 

 


 

 

 

 

De todos modos, llama la atención el hecho de que, aunque se aprecien diferencias en algunos factores, y que esas diferencias sean estadísticamente significativas, la inspección visual del PERFIL revela que la FORMA del perfil es semejante: No se aprecia, en realidad, que los factores se ubiquen en posiciones diametrales, unos con otros, sino que en algunos casos están más o menos elevados entre los grupos, pero en general respetando la tendencia global. Este hecho motivó que se analizaran los perfiles y la semejanza global entre ellos, usando para tal fin el coeficiente de semejanza de perfiles, propuesto por Cattell y Tatsuoka (Seisdedos, 1981. Pág. 74:81)

 

La comparación de los perfiles entre Presidiario/No-presidiario refleja las siguientes estadísticas: 

 

 

 

 

Tabla 9 - Estadística comparativa de perfiles

 

 

 

Comparar

Con

wD2

Probabilidad

Decisión

No presidiario

Presidiario

26.04977365

0.99

Perfiles Semejantes al 99.00%

 

 

 

Esto indica que como PERFIL GEN

 

 

 

Preguntas significativas


Dado que el enfoque a través de los factores tradicionales de personalidad de Cattell no aportaba conclusiones contundentes, se procedió a intentar otro acercamiento. Básicamente, el proceso seguido se resume en los siguientes pasos:



a.  Identificación de las preguntas discriminantes3

b. Identificación de la respuesta discriminante, al interior de la pregunta discriminante

c. Construcción de la escala reducida con preguntas discriminantes, puntuadas en la dirección de la respuesta discriminante

d. Factorización de la nueva escala reducida

e. Selección de factores extraídos más discriminantes

f. Contrastación de factores contra el modelo de Cattell

g. Reducción de ítems en los factores extraídos

h. Contrastación del modelo de factores reducido contra el modelo completo

i. Construcción de un modelo de interacción factorial discriminante



 

a. Identificación de las preguntas discriminantes

 

Las respuestas a las preguntas del cuestionario fueron sometidas a análisis de ANOVA, con test post-hoc, a fin de identificar, en cada una de ellas, cuál RESPUESTA (A, B ó C) discriminaba entre presidiarios o no, y cuál era la respuesta menos discriminante. La comparación se hacía considerando SER PRESIDIARIO como el valor 1, y NO PRESIDIARIO como el valor 0 (dummy). En ese sentido, se analiza la media de la CATEGORIA que da la respuesta (A, B ó C), y el valor es la probabilidad de que la respuesta identifique a los presidiarios: Mientras más cercana a 1.0 sea esa media, mayor es la probabilidad de que la respuesta sea dada por ese grupo.

 

 

 

b. Identificación de la RESPUESTA discriminante, al interior de la pregunta discriminante

 

El análisis post-hoc y los subconjuntos homogéneos realizados permitieron identificar cuáles preguntas poseen respuestas que discriminan entre el grupo de presidiarios y el de no-presidiarios, y cuál es la respuesta que más discrimina entre ambos.

 

 

 

c. Construcción de la escala reducida con preguntas discriminantes, puntuadas en la dirección de la respuesta discriminante

 

Sobre la información anterior se seleccionaron las preguntas con valor de significación igual ó menor a 0.05. Esto permitió seleccionar 49 preguntas, consideradas las más discriminantes, así como se identificaba la respuesta más y la menos discriminante. De esta manera se construye la Escala 49, cuyos descriptivos se pueden apreciar en el cuadro siguiente: 

 

 

 

 

Tabla 10 - Estadística comparativa de perfiles descriptivos de la Escala 49

 

 

 

ESCALA 49

Estadístico

Error típ.


Media

58.1294

.68204


Intervalo de confianza para la media al 95%

Límite inferior
56.7869

 

Límite superior
59.4718

 

Media recortada al 5%

58.1818

 

Mediana

57.0000

 

Varianza

133.039

 

Desv. típ.

11.53427

 

Mínimo

24.00

 

Máximo

83.00

 

Rango

59.00

 

Amplitud intercuartil

14.2500

 

Asimetría

.028

.144

Curtosis

-.054

.287

 

 

 

 

La Escala 49 es una distribución prácticamente homoscedática, tal como se puede observar en el gráfico siguiente, con una media de 58.1 y desviación de 11.5. 

 

 

 

Gráfica 4 - Distribución de la Esc 49, con curva normal superpuesta

 

 


 

 

Discriminación entre presidiario / no presidiario de la Esc49, cuando se analiza la Esc49 en función a si se es o no presidiario, se obtienen los siguientes parámetros descriptivos:

 

 

 

Tabla 11 - Síntesis de valores paramétricos de Esc49, según ser o no presidiario

 

 

ESC49

Es o no presidiario

No

Media

53.110

68.221

Mediana

54

68

Desviación típica

9.218

8.803

Mínimo

24

51

Máximo

78

83

Amplitud intercuartil