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Revista » Psicología Social y Comunitaria » la cooperación internacional en la ayuda contra el terrorismo


La cooperación internacional en la ayuda contra el terrorismo


 

Fernando Díaz Colorado
Psicólogo, especialista en Derecho Penal y Ciencias Forenses.
Mag. Filosofía Latinoamericana. Docente de psicología jurídica y forense.
Miembro de la Sociedad Mundial de Victimología.
Colombia




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Trabajo publicado el 15 de febrero de 2007

 



 

 

 

 

 

El terrorismo como acción humana se ha venido presentado durante todo el devenir de su historia. Los actos humanos dirigidos a producir en otros seres humanos terror, pavor, miedo, temor, angustia y desesperación, han formado parte de su realidad permanente. Aunque su origen se  remonta a la época de la Francia revolucionaria para denotar a aquel Estado que ejercía sus acciones mediante la intimidación, sólo hasta 1948, el alemán Kart Heinzen comenzó a utilizar la palabra "terrorismo" como categoría de análisis, para señalar que todos los medios, incluido el atentado suicida, eran buenos para acelerar el advenimiento de la democracia (1). Es importante anotar que desde esta perspectiva, el concepto de terrorismo se asocia al concepto de defensa y consolidación de la democracia. Sin embargo, el 11 de septiembre de 2001 será, sin duda,  el momento más importante en el acontecer del debate por alcanzar una definición del terrorismo.


Para Habermas, lo ocurrido en esta fecha  fue un acontecimiento mundial histórico, ya que el mundo global  fue testigo ocular universal directo del acto terrorista perpetrado (2).  Para este filósofo alemán, el terrorismo es un acto de destrucción indiscriminado de enemigos,  mujeres y de niños, de vida por vida. Es un acto de terror global que comporta las características de una revuelta impotente en la medida en que se dirige contra un enemigo que no puede ser derrotado de acuerdo con los conceptos de la acción orientada a fines. El terrorismo global ejerce la falta de metas realistas y la utilización cínica de la vulnerabilidad a la que están expuestos los sistemas complejos (3). Por su parte, Noam Chomsky plantea que las atrocidades del 11 de septiembre sirven como un dramático recuerdo de lo que ya es un lugar común desde hace tiempo: con la tecnología contemporánea, los ricos y poderosos ya no tienen asegurado el casi monopolio de la violencia que ha prevalecido durante mucho tiempo en la historia (4).


De esta manera, el terrorismo es visto como el conjunto de acciones ejecutadas por grupos individuales minoritarios, extremistas, de regímenes autoritarios o totalitarios, que pretende ahogar toda oposición y toda resistencia mediante el ejercicio del miedo, así como mantener el poder mediante el uso de la violencia. Desde esta perspectiva, el uso calculado de la violencia o la amenaza para alcanzar fines políticos, religiosos o ideológicos mediante la intimidación, la coerción o la inculcación del miedo, presenta ciertas dificultades, ya que como lo señaló Chomsky, implica de cierta manera la eventual legitimidad de acciones violentas con el fin de lograr el derecho de autodeterminación, la libertad o la independencia, según lo establecido en la carta de las Naciones Unidas, de los pueblos privados por la fuerza de esos derechos, en particular de los pueblos bajo regímenes coloniales y racistas o una ocupación extranjera (5).


Esta concepción de terrorismo ha permitido que para pensadores como Habermas se plantee la aparición de nuevas categorías de análisis que permitan la aparición de un nuevo orden cosmopolita, que permita pensar no ya en Estados Nacionales, sino en un nuevo Supraestado. Esta posición ha generado oposición por parte de aquellos que plantean que la idea de un Supraestado implica la  tolerancia de un poder hegemónico del imperio que en esta época está representado por los Estados Unidos, y que es una de las razones que alimentan el terrorismo, por considerarlo incapaz de permitir la autodeterminación y autonomía de los pueblos en la tarea por imponer el modelo político y económico neoliberal globalizado, que desconoce la diversidad y alteridad del complejo mundo de lo humano.


Para Ralf Dahrendorf (6),  cinco años después de los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York, y al Pentágono en Washington, en los Estados Unidos,se implementó la denominada "Ley Patriot", que produjo un efecto general erosionando los grandes pilares de la libertad como el Habeas Corpus, el derecho  a acudir a un tribunal independiente cuando el Estado priva a un individuo de su libertad.  Desde el principio, la cárcel en la bahía de Guantánamo se convirtió en el símbolo de algo insólito: el encarcelamiento sin juicio de combatientes ilegales a quienes se les ha privado de todos los derechos humanos. Esto ocasionó que la libertad no fuera ya el derecho de las personas a definir sus propias vidas, sino el derecho del Estado a restringir la libertad personal en nombre de una seguridad que sólo el Estado puede definir, lo que genera una nueva forma de autoritarismo de Estado. Es esto lo que ha permitido que países como Alemania consideren que el involucramiento en la lucha contra el terrorismo permite el aumento de la amenaza de padecer actos terroristas. Incluso se ha planteado un debate en relación a si el ataque terrorista a los Estados Unidos es realmente un ataque a toda la humanidad. En términos generales, la consideración de estos planteamientos implica que desde el atentado terrorista, las libertades se han visto menguadas y el lema de la lucha "la defensa de la democracia" ha recibido un daño muy grave y de tal magnitud, que ha sido mucho más fuerte el golpe dado por  los defensores de la democracia, que el impacto alcanzado por los terroristas.


Para lograr un entendimiento del terrorismo, es indispensable entonces  indagar por sus raíces antes de analizar e intentar comprender sus manifestaciones y emprender una lucha con la colaboración internacional. Uno de los aspectos del estudio actual del terrorismo es que lo horroroso de sus consecuencias ha impedido ahondar en las causas profundas de su surgimiento y su significado. La muerte, la destrucción, el caos y la desesperanza, han opacado la búsqueda de explicación que subyace a este fenómeno cruel y despiadado, pero paradójicamente  muy humano. El  mundo gira asombrado hacia una fórmula que  permita acabar con el terrorismo, como si éste fuera producto de la naturaleza malvada de algunos pocos extremistas locos y despiadados y que, por lo tanto, hay que eliminar de la faz de la tierra. De esta manera, la invasión  de Afganistán e Irak y las prisiones de Abú Graib y Guantánamo, son daños colaterales sin importancia,  ya que el fin justifica los medios, además, porque se está haciendo uso de la legítima defensa frente a un ataque descomunal y malvado. El hombre está intentando por todos los medios acabar con el terror y los terroristas, pero se ha olvidado de indagar por su razón de existencia, por su razón de ser. El acto terrorista no es más que la expresión profunda de unas condiciones que lo posibilitan y alimentan.


El hombre inició en la Modernidad un camino con la ilusión de alcanzar el dominio del universo, apoyado por la ciencia y la tecnología, intentando alcanzar la felicidad y la armonía. No hay duda que este proyecto ha hecho crisis y parece ser que el camino lo hemos perdido o hemos estado perdidos todo el tiempo. Estamos en una carrera impresionante frente a la tecnologización y mecanización de la vida humana. Sin embargo, sí hubo un momento en que el hombre ha tomado conciencia de su inseguridad,  justo en los actuales momentos. No ha existido una época más crítica que la actual. Ha surgido el terror de no saber dónde está el horizonte para salir del caos que el mundo actual presenta. Esto, sin duda, debe permitirnos reflexionar acerca de si estamos en el camino correcto o debemos iniciar de nuevo el camino.


La lucha contra el terrorismo como estrategia global implica el reconocimiento de las condiciones del proyecto hegemónico dominante que intenta perpetuarse sin revisarse y criticarse. Si bien es cierto que, como  lo señala Laqueur (7), hay muchos terroristas y su talante ha cambiado con el tiempo y de un país a otro, y que la empresa de formular una teoría general del terrorismo, una explicación global de sus raíces, es para él inútil e insensata,  no hay duda que hay factores inherentes de gran importancia que ameritan ser analizados, no para formular una teoría completa y acabada frente al fenómeno, pero sí como un intento por comprender las razones del surgimiento de esta abominable amenaza para la humanidad. En el texto "La guerra sin fin", Laqueur (8) hace un pormenorizado estudio de los factores inherentes al terrorismo, pero enfocado fundamentalmente en la concepción del fanatismo religioso y nacionalista, que es el comportamiento que hace la diferencia frente a grupos terroristas que tuvieron su origen en la época de la guerra fría en la lucha por alcanzar el poder.


Desde otro punto de vista, el concepto de terrorismo no es necesariamente una categoría reducida al campo de la lucha armada o de la ejecución de muertes violentas y  estallidos de aviones y bombas en ciudades del mundo, que producen víctimas inocentes. Es necesario mirar en qué mundo nos encontramos, qué conquistas hemos alcanzado en el campo del bienestar y la dignidad humana, es decir, en la tarea de alcanzar la civilización como aquel proyecto dirigido, encaminado a que la humanidad alcance la mayor felicidad posible, donde la igualdad esté dada por el reconocimiento de la diferencia y la autonomía.


Para Mendoza (9), las acciones terroristas nacen de la consecuencia de un mundo donde el mercado pretende dominar toda la cultura, la religión, la política, la educación, es decir, el imperio de la racionalidad del mercado. Tenemos un nuevo fundamentalismo que se convierte en enemigo de la vida humana, el fundamentalismo del mercado que ha dividido y polarizado al mundo entre los que tienen y los que no tienen. Este fundamentalismo significa que nos guiamos como sociedad por la vía de la maximización de la ganancia para beneficio de mínimos sectores de la población mundial, sin considerar las consecuencias que producen sus efectos intencionales y no intencionales. En su opinión, estamos ante la presencia de una de las formas de terrorismo más radicales en la historia de la humanidad. Para este autor (10), la pedagogía del terrorismo es una pedagogía del castigo al culpable, pero en el caso de un mundo globalizado su objetivo es toda la humanidad,  todo aquel que atente contra sus principios. Castigar para reparar, pero también castigar para prevenir, propagando de esta manera el terror universal como estrategia que se usa como arma el miedo que es imposible eliminar.


El modelo económico dominante  no ha permitido a la mayoría de la humanidad llevar una forma de existencia digna. Nos encontramos en una época donde paradójicamente se tiene vida, pero no se puede vivir. El proyecto humano falla desde su esencia, ya que no garantiza la supervivencia de la humanidad. Es por esto, que para Dussel, la vida es de su interés porque la gente muere. El ser humano es una corporalidad vigente, que debe comer que debe beber, ya que el cuerpo es el que tiene el sentido, por lo tanto, el criterio de peligro es conservar la vida. Por ello señala (11): "se equivocan completamente quienes dicen que hay derecho a la vida. Permítanme, ¿cómo va a haber derecho a la vida? Habría que estar vivo para tener derecho a la vida después. La vida es el fundamento de todos los derechos, que es muy distinto. Yo no tengo derecho a la vida, yo soy viviente y porque vivo tengo derecho a la sobrevivencia y tengo derecho a comer y a trabajar, o a tener una visión mística del absoluto. Nadie me lo puede negar porque soy viviente humano".
 

El mundo se está dividiendo en múltiples partes y se está victimizando, ya que no está respondiendo a las necesidades del hombre en la actualidad. El tejido social y su relación con la economía están fragmentándose, así como las relaciones tradicionales se están rompiendo. Lo que se está logrando es que los sectores privilegiados en el campo de lo económico adquieran nuevas formas de interacción al nivel de la velocidad con que se apropia y consume la información, para intentar así reducir el riesgo de la incertidumbre.  La pérdida del control estatal por la fragmentación del Estado es vivenciada por el terrorismo, como si asistiera a un declive de todo el ámbito de lo político, donde lo político es sólo un espectáculo que corresponde a una metamorfosis de los partidos políticos y de  la conversión de estos en vehículos mercadológicos de distribución de cargos y maquinarias electorales para la obtención del financiamiento público (12).

 

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(1) Mendoza, M. V. (2004). Pedagogía de la esperanza en una época de terrorismo. México: Universidad De La Salle, p. 30.

(2) Borradori, G. (2003). La filosofía en una época de terrorismo. Universidad de la México: Universidad De La Salle, México,  p. 85.

(3) Ibíd.  p.65.

(4) Chomsky, Noam. (2003). Terrorismo y respuesta justa. Artículo tomado de la Web. Traducción de Juan Mari Madarriaga Znet, 18 de enero de 2003.

(5) Chomsky , Noam.  Terrorismo y respuesta, p. 1.

(6) Dahrendorf, R. (2006). El 9/11 y el nuevo autoritarismo. Artículo publicado en el diario El Tiempo, Bogotá, septiembre 10 de 2006, p. 1-27 El autor es Ex comisionado europeo de Alemania, Miembro de la Cámara de los Lores Británica. Ex rector de la London School of Economics. Ex Decano del St. Antony´s.

(7) Laquear, W. (2003).  La guerra sin fin. Bogotá: Ed. Planeta, p. 29.
 
(8) Ibíd. El autor hace un pormenorizado análisis de los factores políticos, económicos, ideológicos y religiosos del terrorismo, intentando rebatir muchas de las afirmaciones tradicionales frente a las causas del terrorismo, como el antiamericanismo y las condiciones de pobreza y exclusión. Intenta relacionar las formas de lucha partisana y reivindicativa con la aparición de grupos nacionalistas radicales. Considera que el terrorismo actual se debe principalmente al fundamentalismo religioso. Se apoya en estudios de corte psicológico y sociológico realizados a prisioneros y a terroristas árabes y palestinos.

(9) Op. Cit. Mendoza p. 35.

(10) Op. Cit. p. 44.

(11) Dussel, E. (1998). La verdad consensual o hermenéutica y la no-verdad de las víctimas. Conferencia Universidad Autónoma de México. p. 240.

(12) Op. Cit. Mendoza. p. 63.

 

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Jose Oraa: Excelente artículo. Muy ilustrativo acerca del terrorismo.

 

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