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Revista » Psicología de la Salud / Hospitalaria / ocupacional » comportamiento del consumo de vegetales en adolescentes de un área de salud


Comportamiento del consumo de vegetales en adolescentes de un área de salud


 

Anai Medina Valdés
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral
Policlínico Docente Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba


Lic. María Zayda Guridi González

Magíster en Psicología de la Salud
Profesora Auxiliar de Psicología


Lic. Felipe Ramón García
Magíster en Psicología de la Salud
Profesor Asistente de Psicología


Dr. Miguel Ángel Pérez Meneses

Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral

Policlínico Docente Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba.


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Resultados y discusión


Aunque los hábitos de alimentación no son estables y se van modificando a lo largo de la  vida, en la niñez temprana puede crearse un patrón de conductas alimentarias básicas (37). Los hábitos alimentarios de los niños están influidos tanto por la cultura alimentaria de los padres y sus gustos, como por otras intervenciones externas, como las tendencias sociales, los medios de comunicación y las indicaciones pediátricas. Estas influencias se acentúan en los adolescentes, cuya mayor inestabilidad emocional, nuevos requerimientos nutricionales y cambios sociales en su estilo de vida los convierte en un grupo de alto riesgo nutricional.



Tabla 1 -  Distribución de estudiantes  según sexo. Secundaria Básica Rebelión de los Vegueros. Calabazar, 2007.





Fuente: Encuesta.



En la Tabla 1  se observa el predominio  del sexo femenino con el 61% (72 muchachas). El sexo masculino representó el 39%, con un total de 46 educandos. En este estudio, el porcentaje elevado del sexo femenino pudiera estar determinado por la distribución demográfica de la población donde se realizó el mismo. En un estudio sobre hábitos alimentarios  en adolescentes realizado por María del Carmen Rivera (38) se  encontró que  casi las tres cuartas partes del total eran del sexo femenino. También el estudio de Castañola y Col (39)  obtuvo resultados semejantes, con un 56,2% de adolescentes femeninas.


Nuestra población adolescente, al igual que la general, es esencialmente urbana. Lo que apreciamos en esta investigación  puede deberse a que precisamente en la distribución demográfica de nuestra población  es el sexo femenino la  que predomina, con un total de 1025  de un total de 1962 adolescentes; no comportándose de igual manera que en la población general cubana; pues en ella predomina el sexo masculino tendencia que se reduce, a medida que se incrementa la edad (38).



Tabla 2 -  Distribución de adolescentes que consumen vegetales según orden de preferencias. Secundaria Básica Rebelión de los Vegueros. Calabazar, 2007.



Fuente: Encuesta.
N= 118



En esta investigación se apreció que la totalidad de  los estudiantes ingieren  vegetales, siendo los  de mayor preferencia  los que tradicionalmente son consumidos por la población cubana, como son: tomate (96.6%),  col (77.9%),  lechuga (75.4%) y pepino (72.8%). Le siguen en importancia las  habichuelas (19.4%),  el berro (16.1%) y la  remolacha (10.1%). Los vegetales menos aceptados son la zanahoria, el rábano y la acelga.


En un estudio  sobre el consumo de vegetales, realizado en la población adulta en el año 2003, se encontraron resultados similares (27). También se reportaron iguales resultados en el estudio con la misma metodología por Ledesma y Cols. (40) en el área de salud de la Lisa, Ciudad Habana, donde se reflejaron como vegetales más consumidos,  el tomate, la col, la lechuga y el pepino. Por su parte, Álvarez y Bilboa (41) encontraron que el vegetal más consumido era el  tomate; los vegetales que menos gustaban  eran la acelga, el apio, la berenjena,  el berro, la coliflor, la espinaca, el nabo, el perejil, el rábano y la remolacha con más del 30 %.


En México se reveló que el consumo frecuente de alimentos en los estudiantes coincide más con la alimentación de países industrializados. Los porcentajes más altos de estudiantes consumen alimentos y preparaciones a base de maíz y cereales, así como de carnes y sus derivados. Es importante recalcar que el consumo de frutas y verduras es muy limitado (38).


En los últimos años se han modificado de manera sustancial los hábitos alimentarios de la población cubana y la cultura alimentaria nacional, con su amplio mosaico de expresiones regionales y locales, ha asumido tendencias al cambio orientadas a homogeneizar los patrones de consumo mediante la incorporación paulatina de nuevos componentes en la alimentación cotidiana. Las tendencias al cambio se han dado por igual en el medio rural y urbano. La población siempre ha visto como un ejemplo a seguir la dieta occidental (con predominio de alimentos altamente refinados, con un alto contenido de energía y proteínas, azúcares refinados, grasas saturadas y colesterol y muy pobres en fibra) que ha venido representando un símbolo de abundancia (37).


Ahora se sabe que, contrariamente a lo que se pensaba, el predominio de cereales y leguminosas, el consumo abundante y variado de frutas, verduras y la adición de pequeñas cantidades de alimentos de origen animal es más recomendable que las dietas basadas en productos de origen animal, ricos en grasas saturadas y colesterol, donde los cereales son muy refinados y, por ende, pobres en fibra, y el consumo de azúcar (como tal o en refrescos, pasteles, entre otros) es excesivo (37).


La salud de una persona está condicionada, entre otros factores, por sus hábitos alimentarios. Una alimentación equilibrada no solamente conlleva a la cobertura de las necesidades energéticas, sino que también aumenta las posibilidades de una vida sana. Los factores que afectan a la elección de los alimentos y que pueden condicionar el estado nutricional son, entre otros, las pautas de crianza, los cuidados y la alimentación del niño, el marco familiar, las preferencias alimentarias, los tabúes, la religión, el marco social, el costumbrismo, el nivel cultural, el marco educativo, los hábitos de higiene, el estado de salud, la educación nutricional, la publicidad, el marketing, la disponibilidad económica, etc. Todos estos factores son importantes a la hora de decidir lo que comemos, cómo lo hacemos (3).


En la Tabla 2 se aprecia que los vegetales más consumidos son los que realmente se encuentran  entre los más populares en la población cubana; si se tiene en cuenta que dicho estudio se realizó en la misma área y que estos adultos pueden en muchos casos ser los padres de estos estudiantes, tendría una  explicación clara, pues son precisamente ellos los responsables de llevar los alimentos a la mesa y fomentar los hábitos alimentarios de sus hijos.


Es lamentable que vegetales como la zanahoria y la acelga, ricos en vitamina A y con excelentes potencialidades antioxidantes, se encuentran entre los menos preferidos, lo que pudiera estar dado por los hábitos alimentarios familiares existentes y/o por su oferta extremadamente escasa o nula en el mercado.
 


Tabla 3 -  Distribución de adolescentes que consumen vegetales según frecuencia de consumo y sexo. Secundaria Básica Rebelión de los Vegueros. Calabazar, 2007.




Fuente: Encuesta.



Este trabajo se realizó en la época de cosecha de vegetales (enero-marzo) y  aún  así, nótese que existen dificultades, ya que el problema radica en la frecuencia de consumo, pues sólo el 7,6 % tuvo una frecuencia de consumo de más de 5 veces a la semana. En cuanto al sexo, son las hembras quienes más vegetales consumen con un 75%, pero con una frecuencia de 1-2 veces a la semana este parámetro tiene un comportamiento muy parejo en  los varones, puesto que el 76 % de ellos que ingieren, lo hacen con la misma frecuencia  semanal.


En cuanto al consumo de verduras, algunos  autores  diferentes suelen afirmar que el comportamiento es muy distinto entre sexos, como plantea Ortega (42), quien encontró diferencias no tan significativas en cuanto a sexo. Observó que los varones consumen vegetales aproximadamente de 4,3 veces / semanas, mientras que las niñas lo hacen  5.1 veces / semanas.


En una investigación realizada por  Paulus et al. (43) se encontró que el 60% de los adolescentes no comía vegetales diariamente, mientras que Monges-Rojas et al observaron que sólo el 45% del total de adolescentes del área urbana en Costa Rica consumía una cantidad adecuada de fibras (44).


En los Estados Unidos, Ganji y Betts, realizaron un estudio descriptivo con grupos de adolescentes y encontraron que los grupos examinados tenían un aporte de fibra dietética mínima necesaria y, por el contrario, el aporte de sodio sobrepasaba el nivel máximo aceptado (45). En el estudio realizado por  Álvarez y Bilbao (41),  la frecuencia de consumo de vegetales predominante  fue entre 3 y 4 días a la semana  con un  33 %.


Para Hernández y Cols. resultó  llamativo el escaso consumo de vegetales en escuelas primarias de provincia Habana  en las  que hubo la misma distribución de  la muestra para ambos sexos y se comprobó  que solamente el 35% de los almuerzos y el 21% de las comidas fueron evaluadas como adecuadas de acuerdo con el criterio de inclusión de estos alimentos por sus reconocidos efectos en el mantenimiento de la salud (46).


Lo  importante  es  garantizar esta ingesta de vegetales diariamente. Como se sabe, además de vitaminas y minerales, los vegetales contienen fibra dietética y antioxidantes naturales necesarios para el buen funcionamiento del organismo, o en la prevención de numerosas enfermedades como las cardiovasculares, enfermedades del tracto gastrointestinal y otras relacionadas con el desequilibrio antioxidante - pro-oxidante en el organismo. Hay que tener en cuenta los requerimientos mínimos de 300 gr. al día en frutas y vegetales; las recomendaciones de la de Organización Mundial de la Salud  (1990) sugieren una ingesta de 400 gr. diarios de frutas y vegetales que incorpore las leguminosas (47).


Las dolencias que ocupan los primeros lugares en las estadísticas de mortalidad en el mundo están marcadas por diferentes factores de riesgo, pero cada vez se ve con mejor claridad el papel que desempeñan los hábitos alimentarios en su aparición, de ahí que constituyen una  poderosa herramienta  en su prevención (39). 

 

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Ricardo Gómez: Me parecen interesantes las conclusiónes,así como las relaciones que se establecen entre éstas y el contexto.

 

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