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La evaluación psicológica al conductor de vehículos de motor: una necesidad para la seguridad vial dominicana

Mayra Brea de Cabral
Ph.D. en Psicología
Profesora titular
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Santo Domingo, República Dominicana
Dr. Edylberto Cabral
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Santo Domingo, República Dominicana
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Trabajo publicado el 03 de octubre de 2007
Resumen
Los autores se proponen crear conciencia de la magnitud del daño que causan las colisiones de tránsito a nivel mundial y regional por su elevado costo económico, social, psicológico y el deterioro a la salud de la población. El artículo muestra que las defunciones por tránsito se sitúan entre las tres primeras causas de muerte en jóvenes y adultos del sexo masculino en innumerables países del continente americano.
Partiendo de que más del 90 % de las colisiones de tránsito son originadas por error humano, el documento visualiza las posibilidades reductibles mediante acciones preventivas. Se dan a conocer los avances logrados en países que incursionan en el tránsito desde el ámbito de la psicología.
Asimismo, se describe los resultados del estudio exploratorio y descriptivo realizado en 2007 con la aplicación de una encuesta de 65 preguntas en una muestra no probabilística y elegida por conveniencia de 124 sujetos: 30 psicólogos, 34 autoridades de tránsito y 60 usuarios del volante que solicitan por primera vez y/o renuevan el permiso de conducir, cuya principal cuestión fue investigar cuán importante consideran la evaluación psicológica a los conductores y otros aspectos de relevancia preventiva. Se analiza la opinión de los encuestados en relación con los factores sociodemográficos, cognitivos, actitudinales y experiencias vivenciales a través de SPSS versión 11.5 para Windows y el uso de la prueba Chi-cuadrado. Las hipótesis planteadas fueron en su mayoría confirmadas en la dirección propuesta, a excepción de las vinculadas con la edad, el conocimiento de las reglas de tránsito y otros factores vivenciales, como por ejemplo, "tener un conocido o familiar muerto por tránsito", que no mostraron relación estadística significativa con considerar importante o no la evaluación psicológica de los conductores.
Se concluye enfatizando la necesidad de integrar el psicólogo al área del tránsito y seguridad vial, dada su capacidad para evaluar aptitudes de los conductores, detectar riesgos y contribuir a la modificación de conductas inadecuadas, hecho contemplado implícitamente en la Ley 241 vigente y marco regulatorio del Tránsito Terrestre en la República Dominicana.
Palabras claves: Colisiones de tránsito, evaluación psicológica, prevención del error humano y seguridad vial.
Introducción
El presente estudio pretende mostrar la importancia de la evaluación psicológica al conductor de vehículos de motor durante la obtención o renovación del permiso de conducir, visto como una medida preventiva y efectiva para reducir el número de muertes por colisiones de tránsito. Estas evaluaciones deben ser realizadas por profesionales de la conducta especializados en el ámbito del tránsito y la seguridad vial. El estudio parte de un enfoque integral y multidisciplinario de la seguridad en las vías de circulación pública, que pone de manifiesto los perniciosos efectos que en todos los órdenes ocasionan las colisiones de tránsito. Se resaltan experiencias de países desarrollados y de países de la región continental en donde los llamados "accidentes" de tránsito hoy son reconocidos como sucesos evitables y reducibles.
Para el desarrollo de la temática se muestra la magnitud del daño que ocasionan las colisiones de tránsito, mediante una panorámica estadística que toca a nuestra región, y de manera muy especial a la República Dominicana.
En la segunda parte se presentan datos del estudio exploratorio y descriptivo realizado en una muestra no probabilística y elegida por conveniencia de 124 sujetos encuestados en República Dominicana. Se trata de un primer intento para conocer la percepción de los conductores, de psicólogos y autoridades del tránsito, respecto a la importancia atribuida a la necesidad de evaluar psicológicamente a los usuarios del volante. Se analizan otros aspectos estrechamente vinculados a la seguridad vial en función del conocimiento, las vivencias y otros aspectos socioculturales de los entrevistados.
Primera parte
La magnitud del problema social que ocasiona el tránsito vehicular
Según estimaciones ofrecidas en 2004 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, aproximadamente 1,2 millones de personas pierden la vida anualmente en todo el mundo a causa de choques producidos en la vía pública (cerca de 3,000 personas diariamente) y las que resultan lesionadas podrían llegar a 50 millones, admitiéndose que de no intensificarse los esfuerzos y buscarse nuevas medidas, entre el 2000 y 2020 el número total de muertes causadas por el tránsito en el mundo aumentará casi en un 65%, y en los países de ingresos bajos y medios se incrementará hasta en un 80% (Informe mundial de prevención de los traumatismos causados por el tránsito, OMS y Banco Mundial, 2004). Los pronósticos de la OMS para el 2020 señalan que las muertes causadas por el tránsito alcanzarán los 2,34 millones de seres humanos en todo el mundo.
Tabla 1 - Estimación mundial de número de defunciones por tránsito en el mundo.

Tal como se puede observar en la Tabla 1, la tasa de mortalidad mundial por accidentes de tránsito en 2002 fue de 19.0 muertes por cada 100,000 habitantes, y por cada muerte de tránsito surgen decenas de incapacitados temporales o permanentes, siendo los países de ingresos bajos y medios los mayormente afectados (el 90% de estos).
En ese mismo informe la OMS describe que desde las décadas de 1960 y 1970 hay una evidente tendencia descendente de la mortalidad en cifras absolutas y en tasas en los países de altos ingresos, tales como Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, los Países Bajos, el Reino Unido y Suecia, mientras que en los países de ingresos bajos y medios ha habido un aumento muy pronunciado. En América Latina y el Caribe el aumento rápido de las defunciones causadas por el tránsito se produce desde el año 1992.
De acuerdo con cálculos realizados para el año 2002, el índice de mortalidad promedio por causas de colisiones de tránsito en la región americana fue de 16 por 100.000 habitantes, muriendo cada año más de 130.000 personas, constituyendo ésta una de las principales causas de muerte entre hispanos menores de 40 años. Además, por dichas causas más de 1.200.000 personas sufren heridas y cientos de miles de ellas quedan discapacitadas (OPS, 2006). En ciudades como São Paulo, por ejemplo, en el año 2000 se registró una colisión o atropellamiento cada 2,8 minutos, y como secuela de estos hechos un peatón resultó herido cada 35,1 minutos, y una persona resultó muerta cada 11,9 horas. Y en Argentina el panorama no es más alentador, pues mueren entre 27 y 33 personas diariamente a causa de los siniestros de tránsito (Banco Estadístico Siniestral del Instituto de Seguridad y Educación Vial, ISEV). La siguiente tabla presenta algunos datos por países en el continente americano.
Tabla 2 - Tasas de mortalidad debida a traumatismos causados por el tránsito en el continente americano (muertes por 100.000 habitantes para ambos sexos).
Fuente: Acero H & Concha-Eastman A. Seguridad vial. Un problema de salud pública, OPS, 2004 (extraído del Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito, OMS y Banco Mundial, 2004).
Se reconoce que en 18 países de América, los traumatismos causados por vehículos de motor en las vías públicas estuvieron en el rango de las 10 primeras causas de muerte en ambos sexos y en todas las edades en los años 2000-2003 (Estadísticas de Salud de las Américas, OPS, 2006).
En la población masculina la situación es más grave aún. Al observar la Table 3 se nota que de acuerdo con las estadísticas de la OPS, las muertes por accidentes de tránsito en el sexo masculino se sitúan en el rango de las tres primeras causas de muerte en las edades comprendidas entre 5 a 44 años en casi todos los países estudiados de América en el período 2000-2003, y cuya tasa promedio general masculina de esos 25 países osciló alrededor de 27,5 muertes por cada 100.000 habitantes masculinos (Tabla 3).
También en la Tabla 3 se observa en el grupo de 5 a 14 años de hombres, a excepción de Guatemala y Haití, que los accidentes en el transporte terrestre constituyó la principal causa de muerte (rango 1 o 2) en los 25 países mencionados con datos disponibles. Asimismo, en el grupo de edad de 15 a 24 años en la población masculina de 27 países, y para los grupos de hombres de 25 a 44 años, las muertes por colisiones de tránsito se encuentran entre las primeras cinco causas de muertes en 29 de ellos.
Tabla 3 - Ordenamiento por rango de la población masculina de 32 países americanos según la tasa de defunción por colisiones de tránsito en diferentes edades (rango: 10 primeras causas de muerte).
Fuente: Tabla elaborada en base a datos de la OPS (2006), extraídos de Estadísticas de Salud de las Américas.
Gráfico 1 - Tasa de defunción por colisiones de tránsito de la población masculina en 25 países de América Latina y El Caribe.
 Fuente: Gráfica elaborada en base a datos de la OPS (2006), extraído de Estadísticas de Salud de las Américas.
Por este motivo, en el año 2004 se declaró la prevención de accidentes como un tema prioritario para la salud mundial y se consideró la seguridad vial como un problema de salud pública y de desarrollo (Informe Mundial sobre Prevención de los Traumatismos Causados por el Tránsito, Organización Mundial de la Salud/Banco Mundial, 2004).
Es bastante alto el costo que representan para los países las colisiones de tránsito. El costo anual de los traumatismos causados por estos sucesos supera el 1% del Producto Nacional Bruto en los países de bajos ingresos, el 1,5% en los de medianos ingresos y el 2% en los de altos ingresos. Los costos económicos directos de los choques en la vía pública se estiman en US$ 518,000 millones anuales a nivel mundial, según cálculos realizados por expertos de la OMS y el Banco Mundial (2004). Por otro lado, son también muy considerados otros efectos de las colisiones de tránsito debido no sólo a los trastornos sociales y psicológicos que ocasionan la pérdida de vida de los seres queridos, sino por las discapacidades físicas y emocionales dejadas como secuela.
A pesar de lo alarmante de las estadísticas mostradas en relación con las colisiones de tránsito en países de las Américas, y no obstante los esfuerzos que se realizan en la materia, en pocos de estos países se han alcanzado logros significativos, sobre todo en la elaboración de diagnósticos precisos que permitan comprender ampliamente los factores que están directamente asociados a estos males. Incide, en primer lugar, la falta de estudios especializados y de un sistema que provea datos fiables, lo que impide, a su vez, la elaboración y puesta en marcha de planes preventivos integrales e interinstitucionales efectivos a corto, mediano y largo plazo. Lo más preocupante, por supuesto, es la poca atención que prestan algunos gobiernos a este renglón y, en consecuencia, la falta de una política bien dirigida al respecto. A esto habría que agregarle la poca motivación de parte de las propias autoridades del tránsito y la falta de interés de los profesionales del comportamiento humano en lo referente al papel que pudiesen desempeñar en la prevención del fenómeno. Todo ello hace que la situación se torne aún más grave.
Desafortunadamente, la seguridad en el tránsito no es percibida por la población como un grave problema o una verdadera cuestión de "seguridad", tal como ocurre con los ciclos de inestabilidad económica o con los períodos de vulnerabilidad delictiva, que sí son percibidos socialmente como situaciones que agravan, perjudican y lesionan la seguridad de las personas; incluso, muchos autores aseguran que las muertes provocadas por la siniestralidad vial son, en gran parte, "socialmente aceptadas".
En el caso específico de la República Dominicana, en una encuesta de percepción social sobre la seguridad, realizada a finales del 2006 por el gobierno municipal, se encontró que el 57,5% de los entrevistados consideraron a los accidentes de tránsito (al igual que a otros fenómenos en donde se registran numerosas víctimas) como hechos sin ninguna gravedad (datos de la Primera Encuesta de Percepción Social del Gobierno de la Seguridad Distrito Nacional, del Observatorio Ciudadano; ADN, 2006), todo esto, aún a pesar de la tasa tan elevada de mortalidad por tránsito y de que constituye en nuestro país la segunda causa de muertes violentas (Brea y Cabral, 2007).
Por suerte, en la actualidad en muchos países de Latinoamérica se reconocen los siniestros viales como una endemia social violenta, no accidental, no originada por el azar ni tampoco como consecuencia del error casual, que es previsible y, por lo tanto, prevenible. En ese mismo orden de ideas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) consideró, que ya que el error humano interviene en alrededor del 90% de los choques, la principal solución debería consistir en persuadir a los usuarios de la vía pública a adoptar comportamientos que "no dejen lugar al error", y se adopten así medidas más apropiadas.
El psicólogo, como especialista del comportamiento humano, es el profesional más idóneo para evaluar cuándo un conductor representa un peligro para las vías públicas y le compete, además, actuar consecuentemente en la modificación de aquellos patrones conductuales perjudiciales para la seguridad en las vías del tránsito. Se ha demostrado que países más desarrollados han podido reducir considerablemente los funestos efectos a través de novedosas medidas preventivas y de mayor seguridad para el tránsito. Precisamente, el psicólogo puede asumir un papel fundamental, no sólo en el reconocimiento de las aptitudes de los conductores, sino también, en la modificación conductual y actitudinal del usuario de la vía pública, así como en el asesoramiento y la ejecución de los planes y programas que garanticen la seguridad de las vías de tránsito.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Consuelo: Este articulo es muy interesante por que nos muestra todo el panorama de varios paises de America Latina y como estamos enfrentando esta problematica, pero creeria indispensable que se revalidara la edad adecuada y propicia para que el Ministerio de transito o quien se encarga de dar la licencia tenga en cuenta la edad y los en la parte medica al optometra (Visión), Fonoaudiologa (Audición), Psicólogo (Personalidad y Motricidad) y a un Medico(Diagnostico y revisión general), ya que si se realiza un completo examen estamos evitando que se le de la licencia a personas que no estan en la capacidad de conducir.
emerson: soy conductor de vehiculo
Clara Pérez Cárdenas: En búsqueda de experiencias que enriquezcan mi trabajo relacionado con la evaluación a choferes profesionales, como miembro del equipo que acá en Cuba, los evalua sistemáticamente, encuentro este estudio realizado por la colega Mayra Brea y vuelvo a felicitarla por su profundidad y seriedad en las investigaciones. Este es un tema, a mi juicio poco valorado desde perspectivas científicas y la profesora nos muestra una visión de gran magnitud sobre el particular. Felicidades.
pat rubinstein m: Diariamente se ven accidentres de carros, por abuso del alcohol, inmadurez, jóvenes y adultos con carros veloces, fiestas, piques, y padres que prestan caros a menores de edad alcoholizados, esto debido a carencia de límites en la educación, y padres que no saben donde esta sus hijos. Licda. Patricia Rubinstien M.
Costa Rica. guanacaste- Liberia.
napoleon paredes: Es muy bueno, en mi país el Ecuador carecemos de una educación vial que es el pilar fundamental de la estructura social ya que el conducir es parte de la vida cotidiana y para esto el psicólogo debe ser parte de esta formación para producir consciencia de conducción.
Roberto Alfonso Mijangos: Muy Apreciable Erika:
Respecto al comentario que realiza Erika Veli z, comento que me es grato indicarle que dentro de la legislación se encuentra el capítulo relativo a EXAMEN TOXICOLÓGICO: Estudio químico, analítico y clínico que se practica por la Comisión o el autorizado al personal que opera, conduce o auxilia en el transporte público de pasaje o carga en las vías públicas de jurisdicción estatal, para determinar la ingestión de bebidas alcohólicas, detección de sustancias psicotrópicas, incluyendo medicamentos con ese efecto, y de todos aquellos fármacos que, con evidencia médica, alteren o puedan alterar la capacidad para el desarrollo de sus actividades.
Cabe acotar que el dictamen de no aptitud psicofísica se emitirá al Personal que resulte positivo a sustancias psicotrópicas, incluyendo medicamentos con este efecto o de todos aquellos fármacos cuyo uso esté prohibido o por ingestión de bebidas alcohólicas que afecte su capacidad para desarrollar su labor.
Lic. Roberto Alfonso Magallón Mijangos
Edilio Balbuena: Excelente artículo, creo que es justamente lo que hace falta en nuestro país, ya que en su mayoría los accidentes en el transito son causa del comportamiento conductual más que por fallas mecánicas. Ojalá este trabajo sea tomado en cuenta por las autoridades del tránsito de nuestro país. Estoy haciendo una investigación sobre la educación vial, me pareció muy importante el artículo.
Juana De los Santos: Me encantó este trabajo, está muy innovador y muy interesante. Lo considero muy importante porque ayuda tanto a los conductores como a las autoridades. A ver si disminuyen los accidentes. Está excelente, como todo lo que usted hace.
Rosanna Bidó: Excelente articulo y entiendo que ser+ia un logro más excepcional establecer estrictamente la entrevista psicológica como unos de los requisitos principales para la obtención del permiso de conducir en la nuestro país, República Dominicana. Además, es alarmante ver las estadísticas. Buen aporte, esperamos que sea tomado en cuenta por las autoridades estatales.
Carolina Latorre: Creame que ejecutar planes de acción como el que propone es una necesidad para la seguridad víal, no solo de su país sino del mundo entero. Muchas gracias y me gustan mucho sus articulos e investigaciones..
erika veliz: La verdad que tiene mucha información de investigación pero a mi parecer le faltaría ser más específico ya que con una simple encuesta no se podría demostrar con certeza su fiabilidad. Lo que realmente me gustaría es saber qué pruebas psicológicas exactamente se pueden usar para realizar este trabajo
oscar williams martinez muñoz: Hola soy psicólogo y trabajo para el Viceministerio de Transporte en la Unidad Técnica Antidoping. Mi comentario es que en el caso de El Salvador, en los controles de carretera estamos encontrando un incremento de consumo de cocaína combinado con alcohol y otra tendencia es que en 1996 el consumo de alcohol en mujeres era de aprox. un 10% y en 2006 y 2007 ha aunmentado a un 15 % en comparación con el comsumo en hombres. Con los controles de antidopng en las carreteras se ha logrado pasar del segundo lugar en 1996; actualmente estamos en la séptima causa. Los accidentes cada día crecen, pero son otros factores, como los distractores, competencias no autorizadas, alta velocidad etc., las culpables.
Carlos Pulido: Muy buena iniciativa, me gustó el enfoque y la cobertura de la investigación.
Ana Elena Murguía A: Ha sido un artículo bueno, que toma en cuenta muchas variables, muchos países, con muchos datos interesantes, tal vez se debería hacerse una propuesta general a nivel mundial para los examenes médicos, de la visión y psicomédicos a todos y cada uno de los conductores, y tomar en cuenta la edad también, además de tomar en cuenta las disposiciones de ley que rigen los países y los estados.
Me ha parecido muy completo y las estadisticas muy interesantes.
Muchas gracias, ha sido de gran ayuda para darme idea de como hacer una investigacion social completa y con pocas probabilidades de sesgos
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