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Comportamiento de la depresión en el adulto mayor

Felipe Ramón García
Especialista en Psicología de la Salud
Profesor Asistente de Psicología de la Salud
Policlínico Docente Mártires de Calabazar
La Habana, Cuba
MsC. Maria Zayda Guridi González
Máster en Psicología de la Salud
Profesora Auxiliar de Psicología
Dra. Anai Medina Valdés
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral
Dra. Zaily Dorta Guridi
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora instructora de Medicina General Integral
Policlínico Docente Mártires de Calabazar
Municipio Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba
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Trabajo publicado el 01 de noviembre de 2007
Resumen
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal de la depresión del adulto mayor en el área de salud del Policlínico Calabazar, en el periodo comprendido entre julio-enero de 2007. El estudio se realizó por la motivación de los resultados del Diagnóstico y Análisis de la Salud Mental, donde se evidenciaron dificultades con el Programa del Adulto Mayor y un porcentaje elevado de trastornos psiquiátricos. La muestra fue de 200 sujetos mayores de 60 años, notificados a la consulta de Psicología por presentar sintomatología y signos de enfermedad depresiva. A esta población se le aplicó un Cuestionario Multidimensional donde se exploraron diferentes áreas por medio de variables escogidas de acuerdo con los objetivos propuestos; también se aplicó una Escala de Depresión Geriátrica para conocer el comportamiento de la enfermedad depresiva en este grupo etáreo. Se encontró que el grupo de 60-69 años fue el más representativo (57.5 %), donde el sexo femenino fue e predominante (58.2%); el nivel escolar predominante fue el primario (44.5 %); la condición socioeconómica prevaleciente fue la regular (81%); se destacaron las enfermedades crónicas, así como el maltrato psicológico (57.5%), donde el sexo femenino fue el más maltratado. La depresión estuvo presente en 47 % de la población de estudio, teniendo en cuenta la de tipo menor y mayor. En el estudio se evidencia que la familia no juega un papel de sistema de apoyo y ayuda. Los resultados se vaciaron en tablas que permitieron su análisis y se recomendó realizar Diagnóstico de Salud del Adulto Mayor.
Introducción
El progreso socioeconómico en Cuba ha provocado una transición epidemiológica que en lo demográfico se caracteriza por un aumento en el número de ancianos y con ella, de sus necesidades y demandas sociales y de salud, lo cual ha tenido como respuesta por parte del Sistema Nacional de Salud (SNS) la aprobación y el desarrollo de la gerontología y geriatría que permitan una longevidad satisfactoria (1).
En nuestros días es imposible negarse a reconocer la imperiosa necesidad de desarrollar la atención al anciano en sus múltiples y complejas facetas, para lo cual es imprescindible, por razones sociales, biológicas y psicológicas, así como teóricas - prácticas, aceptar que la gerontogeriatria comunitaria es una oportunidad que, vinculada a las diferentes especialidades de la salud, como la psiquiatría, la psicología, la neurología y la medicina interna, favorezca la interacción oportuna desde que comienza el proceso involutivo (1).
Hay cada día más viejos en el mundo. El aumento de la longevidad determina que la mayor parte de los países desarrollados y algunos como el nuestro, en vías de desarrollo, exhiban una expectativa de vida al nacer superior a los 70 años de edad, mientras se incrementa una tendencia decreciente de la fecundidad, lo cual ha variado de forma notable la pirámide poblacional en el planeta (1,2).
Cuba, archipiélago latinoamericano del Caribe, alcanza ya una cifra de expectativa de vida al nacer de 75 años. El 21% de la población rebasa la sexta década, lo cual, además de colocarnos en una posición destacada en relación a otros países del área, constituye una objetiva demostración del resultado de los esfuerzos y recursos empleados para mejorar, en forma permanente, el nivel de salud de nuestro pueblo (2).
Este aumento en el número de senescentes determina, sin embargo, una indiscutible relevancia de enfermedades que son características de la llamada tercera edad. En este proceso o etapa involutiva encontramos el terreno propicio para que sean más frecuentes los trastornos psiquiátricos y que se caracterice esta etapa como de un mayor riesgo por el incremento de la invalidez y el deterioro progresivo, que asociados a circunstancias sociales o familiares adversas desencadenen enfermedades como la depresión (2-4).
La depresión es un estado de ánimo caracterizado por sentimientos tales como: tristeza, indiferencia, soledad y pesimismo, afecta todo el cuerpo, su estado de ánimo y sus pensamientos; afecta la forma en que el paciente come y duerme, lo que opina de sí mismo, su concepto de la vida y su comportamiento general (5).
Un estado depresivo no es un estado de ánimo triste pasajero; tampoco es una señal de debilidad personal o una condición que se pueda manejar a voluntad. Las personas que sufren de depresión no pueden tan solo animarse y de inmediato sentirse mejor. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años; en cambio, un tratamiento puede ayudar a más del 80 % de las personas que sufren enfermedad depresiva (5). Kaplan y Sadock, definen la depresión como una alteración que presupone un humor deprimido o una pérdida de interés o placer por todo o casi todas las actividades o pasatiempos cotidianos (6).
La importancia de los trastornos depresivos en la práctica clínica médica y especializada viene resaltada por la elevada frecuencia con que se presenta y por su alto porcentaje de morbilidad, e incluso mortalidad indirecta por el riesgo de suicidio. Los trastornos depresivos son los trastornos psiquiátricos que se presentan con mayor frecuencia (5).
El análisis de las estadísticas sobre la depresión hace pensar que esta problemática de la salud mental que afecta a tantas personas en los tiempos actuales y en todo el mundo, hace que muchos individuos arriben a la ancianidad portando signos depresivos. Si a esto le sumamos que esta etapa de la vida, por sus características muy peculiares, condiciona en muchos casos la aparición de trastornos depresivos, entonces no cabrían dudas acerca de por qué es necesaria la atención a esta problemática de salud (5,6). Cabe señalar que no solamente tiene implicaciones para el bienestar y la calidad de vida la depresión en aquellas personas que la padecen, sino que el riesgo suicida que en ellas es subyacente hace más trágica y conmovedora la situación. Para que se tenga una idea, 25% de los suicidios se da en sujetos mayores de 65 años producto de la depresión (6).
Resulta altamente polémico el asunto de que si la vejez condiciona la depresión que muchos ancianos padecen o si es un fenómeno social que subyace detrás de esta enfermedad. Los trastornos depresivos se han caracterizado por su alta frecuencia de aparición, pero también en razón de los problemas que plantea su diagnóstico y la identificación de su(s) causalidad(es) (6,7).
A principio de los años 70 se realizaron dos tipos de contribuciones importantes al saber psiquiátrico y al conocimiento nosológico de los trastornos depresivos que es necesario destacar. Por una parte, se introdujo un modelo integrativo de posibles causalidades biológicas, psicológicas y sociales con una vía patogénica final común. Nos referimos a la conceptualización de los trastornos depresivos introducidos por Akiskal y Mckinney (1973-1975), que postularon una disfuncionalidad del sistema diencefálico como sustrato patológico de los trastornos depresivos con repercusiones en el cortex cerebral, sistema límbico y eje hipotálamo-hipofisiario adrenal (7). Por otra parte, se establecieron las bases de fundamentación epistemológicos de los trastornos depresivos como entidades nosológicas en función de cinco tipos de presupuestos necesarios para tal condición (7). Estos hallazgos fueron un aporte de Robins y Genizol (1970) y se completaron con los estudios de Ferghner y Cols. (1972). Los presupuestos que referían son estudios de tipo: Clínico-fenomenológico, epidemiológicos, genéticos-familiares, de seguimiento y pronóstico de respuesta o terapéutica especifica, estudios de laboratorio analíticos e instrumentales (6 - 8).
Las distintas vertientes de análisis sobre el particular demuestran que la depresión es un fenómeno multicausal, de ahí tantos intentos en la literatura especializada por definir la etiología de dicha entidad, pero se arriba en los últimos tiempos al consenso de considerarlas enmarcadas dentro de 3 grandes grupos (8):
-Biológicas. -Psicológicas. -Sociales.
La depresión del anciano no es bien conocida. La mayoría de los trabajos sobre etiología y tratamiento de los trastornos afectivos se efectúan en la población joven, sin embargo, el envejecimiento poblacional en Cuba, hecho actual con una tendencia clara a incrementarse en el futuro, tal vez conlleve a que el rango de edad en la prevalencia de la depresión vaya desplazándose progresivamente hacia las edades avanzadas (8). Vivir muchos años implica vivir siendo viejo y este fenómeno, a su vez, supone a un aumento de las discapacidades físicas, mentales, sociales y funcionales que pueden incidir en la presencia de alteraciones afectivas (7,8).
El anciano va asistiendo a estas pérdidas, a estas limitaciones que día a día la vida le va imponiendo y la depresión es la primera manifestación psicológica que se presenta en él mismo, por lo que los ancianos constituyen una población con riesgo de padecer cuadros depresivos según la discapacidad, su intensidad y la organización de su personalidad (6). Cumplir 60 años significa entrar en un nuevo periodo del ciclo vital. Según consenso general, en la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento que sesionó en Viena en 1982, comienza un nuevo período para la vida de las personas: sufre crisis, tiene tiempo para encontrarse a sí mismo y percibir su realidad y es entonces cuando comienza a tomarse conciencia de que su vida está cambiando, además de experimentarse los cambios físicos que surgen en él (8).
Por otra parte, el anciano es un ser socialmente deficiente en el sentido de haber perdido a este nivel algunos de los pilares básicos en los que sustentaba su vida (conyugue, familiares, amigos, actividades y prestigio profesional). Todos estos elementos, además de la jubilación, la pérdida de estatus y de funciones familiares pueden tornarse peligrosos para el anciano si no logra encontrar un equilibrio que favorezca su armonía psíquica, conllevando a una alteración afectiva (9). Se calcula la prevalencia de depresión en la tercera edad entre un 10 y un 20%, aunque este porcentaje puede llegar hasta un 54% en pacientes con alguna enfermedad crónica no transmisible (10).
Algunos estudios epidemiológicos señalan que la mayor prevalencia de la depresión se sitúa antes de los 65 años de edad, específicamente entre los 45 y 55 años de edad. Sin embargo, existe un buen número de investigaciones que ponen de manifiesto que la tasa más alta de sintomatología asociada a la depresión se encuentra entre los ancianos, en comparación con otros grupos de edad, aunque sin llegar a manifestarse como un trastorno completo de depresión (10). La frecuencia es mayor para las mujeres entre 55 y 80 años, pero esta relación se invierte a partir de los 80 años, con mayor prevalencia en el sexo masculino. El 2% de los ancianos presenta un trastorno distímico, llegando en la población de la tercera edad a un 4% de trastorno de adaptación con un ánimo deprimido y resaltando algunos autores que un 15% presenta sintomatología considerada depresiva, pero sin cumplir los criterios de considerarse depresivos (10). Es significativamente mayor para los ancianos institucionalizados respecto a los que viven en su domicilio, llegándose a estimar que un 80% de estos ancianos manifiesta síntomas depresivos. Así pues, la melancolía entretejida con la soledad, en cualquiera de sus formas, y en todo momento de su evolución es susceptible de acabar en suicidio. Se estima que alrededor del 50% de los sujetos deprimidos acaban por intentar suicidándose (11).
En Cuba, el Sistema Nacional de Salud ha definido una estrategia de trabajo y coloca su punto de mira en la revitalización de la atención primaria con el correspondiente fomento y desarrollo del plan del médico y enfermera de la familia, acercando los servicios del nivel secundario al nivel primario, siendo necesario reformular sus conceptos, modernizar su tecnología y revitalizar su procedimiento (9). El Programa de Especialización en la Medicina General Integral (MGI) contempla la formación del especialista en una formación postgraduada a partir de su propio trabajo realizado en la comunidad donde trabaja (9).
Partiendo de esto, debemos investigar el estado del proceso salud-enfermedad de la población con una visión científica y con fines investigativos en el cuál se integre el tan polémico concepto o categoría de lo social, participación social y participación comunitaria.
Para realizar su labor, el médico de la familia debe apoyarse fundamentalmente en el estudio epidemiológico Diagnóstico y Análisis de la Situación de Salud (DASS); también ha de elaborar el Diagnóstico y Análisis de la Salud Mental (DASM) con su metodología particular a partir del Modelo de Psiquiatría Social (MPS), así como el Diagnóstico y Análisis de Situación Salud del Adulto Mayor, pues se conoce que en nuestro municipio la tasa de prevalencia del adulto mayor es de 12.5 x 10000, distribuyéndose según sexo masculino 11.8 y para el femenino, 13.2. A partir de estos estudios epidemiológicos y de caracterización, el médico podrá conocer el problema de salud objetivo y sentido en la comunidad donde labora y orientar sus acciones de intervención, así como de superación profesional para saber qué quiere lograr. Por lo anteriormente relatado, y por conocer que en nuestra área existen factores de riesgo predisponentes a romper con el equilibrio salud enfermedad del adulto mayor, en el presente estudio se plantean las siguientes cuestiones:
- ¿Existe una longevidad satisfactoria en nuestros ancianos? -¿Cuál es el comportamiento de la depresión en relación con factores psicológicos, biológicos, económicos y sociales?
Con la investigación es el interés de los autores contribuir al conocimiento del comportamiento de esta entidad en una población del área de salud Calabazar, municipio Boyeros, atendida por el médico de la familia, lo que hace factible el estudio, pues servirá para la identificación de los problemas que permitan posteriormente la realización de un Programa de Intervención Psicológica, la creación formal de redes de apoyo y que sustente la base a otros estudios de mayor envergadura en el campo de la Psicología de la Salud, su vínculo con la meta y el reto de lograr una longevidad satisfactoria.
Marco teórico conceptual
Antes del triunfo de la revolución, Cuba, país subdesarrollado, respondía ante su situación económica y social a un régimen capitalista en el que no existía un plan nacional de los recursos médicos. Con el triunfo de la revolución, el sistema estatal se fortaleció y organizó en sector salud; se estableció la regionalización de los servicios en todo el país. Se tomó como base para la atención primaria el Policlínico y se integraron bajo una sola dirección, a nivel de área, todas las actividades relacionadas con las personas comprendidas en el territorio de la población asignada en dichas unidades.
La creación del SNS fue un requisito indispensable para el desarrollo adecuado de la atención primaria. Este sistema es único e integral y se corresponde con las características de una sociedad socialista y de una economía planificada y centralizada. En el nivel primario de salud se encuentra un acercamiento de los servicios a la población de una comunidad donde existe un conjunto de medios y se desarrollan procedimientos organizados para asegurar a todos los individuos de la comunidad, con su participación los servicios de salud que estos necesitan.
Desde el surgimiento de nuestro SNS se han operado rápidos cambios en función de perfeccionar y mejorar la atención a la población y en el año 1984 surgió el Plan del Médico de la Familia. El surgimiento de los médicos de la familia, con sus consultorios, ha influenciado poderosamente en el modelo de medicina en la comunidad y en el papel del policlínico en todo el sistema.
El subsistema de salud mental, perfectamente aplicable dentro del SNS, abre sus puertas y se acopla perfectamente al modelo de la atención integral donde se encuentra el Gabinete Gerontológico al cual pertenece el Equipo Multidisciplinario de Atención a la Tercera Edad integrado por especialistas y técnicos responsables de desarrollar el Programa de Atención al Adulto Mayor, junto con el Médico de la Familia y otros sectores en una armónica coordinación intersectorial.
En la atención integral al anciano, el desarrollo de los programas y servicios médicos sociales reviste una mayor importancia, pues constituye el fundamento lógico para lograr que los individuos de la Tercera Edad obtengan el mayor bienestar posible. Indudablemente, el anciano, como individuo, presenta determinadas características médicas psicológicas y sociales que lo diferencian de las personas de otras edades y aún dentro de su propio grupo poblacional existen diferencias, pues al ser el envejecimiento un fenómeno individual, asincrónico e irrepetible, en la planificación de salud éste debe ser tomado en cuenta.
En toda planificación de servicio a grupos poblacionales existe una serie de premisas que deben ser consideradas. Estas son:
- El anciano es un individuo con necesidades médicas-sociales y el objetivo básico de su atención debe ser mantenerlo capacitado e independientemente en el seno de la familia y comunidad.
- Los servicios médicos-sociales deben formar parte de un sistema coordinado de prestaciones de servicios para la Tercera Edad, el cual debe estar indisolublemente ligado al sistema de atención para el resto de la población.
- Las facilidades de atención médicas para aquellos que lo necesitan, por razones de enfermedad físicas o mentales deben tener como base la atención primaria.
- Siempre debe hacerse énfasis en la promoción de la salud y en la prevención de incapacidades del anciano.
- Los programas y servicios que se planifiquen deben tener como base la accesibilidad para todos aquellos que lo necesiten.
- El espectro de los servicios ofertados debe ser lo suficientemente amplio y establecer distintos niveles de atención. Esto permite introducir el término "Atención Progresiva" para el cuidado de los individuos de la tercera edad.
Todas las medidas de ayuda en relación con el bienestar del anciano deben partir, como se decía anteriormente, de una realidad: las demandas médico-sociales que requieren estas personas, lo cual hace la interrelación dinámica entre los sectores médicos, sociales y comunitarios de todo punto imprescindible. Pero para que esta realidad sea bien utilizada en la práctica intersectorial es necesario conocer la magnitud del problema al cual nos vamos a enfrentar, es decir, conocer las condiciones generales de esta población en relación con los procesos biológicos, psicológicos y sociales que definen el estado de salud de un individuo y de una población.
Para lo anteriormente mencionado es necesario e imprescindible conocer el escenario en el cual se desarrolla nuestra misión y se hace muy oportuno realizar el estudio epidemiológicos llamado Diagnóstico y Análisis de la Situación de Salud del Adulto Mayor, el cual permitirá preparar las acciones organizadas que han de emprenderse para mejorar dicho estado.
Las posibles intervenciones médico-sociales dirigidas a la tercera edad deben estar estructuradas en programas y servicios para mejorar la calidad de vida y elevar el grado de satisfacción.
1. Programas:
- Promoción de Salud. - Prevención de incapacidades. - Nutrición. - Información. - Capacitación. - Educación. 2. Servicios: - Economía. - Ayuda domiciliaria. - Comedores comunitarios. - Vinculación a un comedor de un centro laboral. - Vivienda. - Hogares de ancianos. - Centro de Atención Diurna. - Casa del abuelo. - Círculos de abuelo. - Hogares de anciano.
El apoyo social formal que se le debe prestar al anciano es fundamental, redunda en su estado de satisfacción y habla del trabajo mancomunado para mejorar su calidad de vida. Distintas dimensiones de las redes sociales son importantes para la salud o la adaptación de la persona de edad, en función de enfrentar las demandas sociales. Está demostrado que de la calidad del apoyo proporcionado al anciano depende su nivel de bienestar y, con ello, su calidad de vida. El nivel bienestar o calidad de vida resulta del equilibrio entre la satisfacción de las necesidades básicas y la falta de satisfacción de éstas, tanto en el plano subjetivo - posibilidad de desarrollo completo de la personalidad, como en el plano subjetivo-satisfacción por la vida y aspiraciones personales. Este concepto, como punto de partida para mejorar las condiciones de bienestar y enfrentar el problema del envejecimiento poblacional en una comunidad, es indispensable para crear las estructuras y establecer redes sociales entre distintos sectores que nos permitan desarrollar un programa de atención al adulto mayor adecuado y donde el amor y el sentido de responsabilidad con esa generación estén presentes.
En la comunidad han de crearse estructuras que proporcionen un equilibrio entre los elementos psicológicos, económicos, sociales y ecológicos que mejoren el estado de salud física y mental, así como la capacidad para ejercer autonomía o lo que es igual, permitir al anciano decidir por él mismo, ejecutar estas decisiones y lograr con ello satisfacción individual, familiar y social. De ser posible esto, se estaría apoyando y contribuyendo al mantenimiento de la salud y al decrecimiento de la probabilidad de ocurrencia de enfermedades, accidentes y favoreciendo el estado emocional.
En Cuba, con el desarrollo de la atención primaria, donde el equipo de salud interactúa en la comunidad con sus pacientes, se han creado nuevos miembros en la red de apoyo donde participan el médico, la enfermera, el psicólogo y otros profesionales, además de crearse instituciones como: la casa del abuelo, los círculos de abuelos, la cátedra del adulto mayor, el comedor comunitario, el servicio de lavandería y cantina a domicilio, las cuidadoras y mensajería de farmacia.
El envejecimiento acelerado de la población, la aparición de nuevos, diversos y complejos problemas en el estudio, el conocimiento y manejo teórico práctico del ciclo vital, donde muchas veces la infraestructura creada y el arsenal de recursos materiales y humanos es deficiente en una sociedad, hace muy necesario enfocar este reto con una concepción revitalizada, actualizada, cambiante y en perpetuo desarrollo en la intervención y comprensión del adulto mayor.
Todo profesional de la salud, así como otros participantes claves deberán partir de una concepción holística del hombre, profundizar en las ciencias afines, en mecanismos neuroendocrinos, psicológicos, sociales, económicos y otros que participan en este proceso natural del ciclo de vida humana y buscar guías practicas que proporcionen de manera viable, factible y real lograr nuestra meta: desarrollar una longevidad satisfactoria.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Gladys: Lo felicito por el trabajo, quisiera saber si el cuestionario está avalado por organizaciones expertas.
Jheidy Barrera: La investigación da en el punto que sospechamos; pero amplía un poco nuestro deber y concientización frente a nuestros hermanos de tercera edad y frente a nosotros mismos.
Sara Sofía Arias: Este trabajo me pareció muy bueno porque me ayudó a plantear un problema de investigación atado a la realidad "La depresión en nuestros abuelos" Gracias.
JEMITA: Muy bueno, bravo, sigan trabajando y librando batalllas de ideas...
patricia: No muestra los cuestionarios utilizados. Arreglar los criterios de inclusión.
Karla: Hola, primero que nada quiero felicitarte por tu trabajo, estoy buscando la Salud Mental en el Adulto Mayor y esta investigación me ha servido para conocer más acerca de este diagnóstico en nuestros ancianos, ya que algunas veces los ignoramos.
Luz del Alba: Felicidades, me parece muy bien su información, me ha servido para un protocolo de investigación sobre depresión en el adulto mayor.
Sandra Martínez: Felicidades, toda la información es muy clara y precisa, fácil de llegar a cualquier lector, dejando algo para reflexionar. En lo particular, a mi me ha sido de gran utilidad para un trabajo de investigación sobre el adulto mayor en mi comunidad.
jose luis castellanos: Hermano, te felicito por tu trabajo. Saludos, Dr. José Luis Castellanos, desde Venezuela.
ROSA MARIA: Estoy tratando de realizar un ensayo sobre la participación de un equipo multidisciplinario en la atención integral del adulto mayor, y este trabajo me ha ayudado a darme una idea de lo que voy a proponer.
MARIELA BUSTOS PAREDES: Hola soy una estudiante de enfermería estoy buscando información sobre el impacto de los talleres en los adultos mayores con depresión para mi trabajo de titulación es por eso mi llegada a este material soy chilena en su artículo me da las pautas para la introducción a mi trabajo gracias
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