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Este es mi segundo matrimonio: relaciones de pareja en la familia reconstituida

Kattia Z. Walters-Pacheco, Ph.D
Dra. en Psicología
Miembro de la APA
Universidad de Puerto Rico
Carolina
Dra. Francheska N. Cintrón Bou
Doctora en Psicología y Magíster en Psicología Social-Comunitaria.
Miembro de la APA.
Universidad de Puerto Rico.
Dra. Irma Serrano-García
Ph.D. de la Universidad de Michigan.
Postdoctorado de la Universidad de Harvard.
Miembro de la APA.
Universidad de Puerto Rico.
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Trabajo publicado el 29 de enero de 2008
Resumen
Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Una de las relaciones más comunes entre las personas son las relaciones de pareja. Hombres y mujeres se enamoran y, en ocasiones, deciden contraer matrimonio. Mucho se ha comentado sobre las implicaciones del conflicto en la relación marital y el divorcio como consecuencia común de la incapacidad para superar las diferencias en la pareja. Pese a estas dificultades las personas, en la necesidad de compartir sus vidas, vuelven a casarse formando familias reconstituidas. La pregunta que guía la presente investigación es: ¿cuáles son los procesos que caracterizan la dinámica familiar de la familia reconstituida?
En la investigación participaron 16 personas (ocho parejas heterosexuales) que vivían en familias reconstituidas y residían en el Área Metropolitana de San Juan, Puerto Rico. Se encontró que en la mayoría de las familias, las parejas reconocieron los cambios ocurridos en sus vidas, pero describieron sus relaciones de pareja como excelentes. La mayoría aseguró que, en términos generales, su relación era estable y que existía buena comunicación, aunque se encontraron algunas diferencias de género en sus dinámicas.
Se reconoce la importancia de profundizar en el estudio de esta temática y se recomienda llevar a cabo intervenciones dirigidas a fortalecer las relaciones de pareja en general.
La vida en pareja se caracteriza por su diversidad y transformación a
través del tiempo (Laurer & Laurer, 2007; Salgado, 2003). El
matrimonio es un ejemplo de vida en pareja. Las relaciones con otras
personas, la familia, la cultura y las circunstancias del diario vivir
influyen en él para su mantenimiento o ruptura. En el censo del año
2000 en Puerto Rico se informó que el 7% de los hombres y el 12% de las
mujeres estaban divorciados. Igualmente, se informó que el 52% de las
personas estaba casado y el 10% se había divorciado. Esta información
se ve teñida por el hecho de que en la encuesta del censo se solicita
el estado civil de las personas al momento de completar la entrevista,
omitiendo así información de divorcios previos. Esto explica este bajo
por ciento (10%) de personas divorciadas, ya que algunas se han vuelto
a casar. Las personas pueden llegar al próximo matrimonio con hijos/as
o estos/as pueden nacer de la nueva pareja, formándose una familia
reconstituida (Benokraitis, 1996; Newman & Grauerhols, 2002). Dado
el creciente número de familias reconstituidas en el país, nos interesó
explorar y describir la integración y adaptación de la pareja al formar
parte de las mismas.
Relaciones de pareja
Las relaciones de pareja pueden dirigirse a un encuentro casual, a una amistad, a un noviazgo o a un matrimonio (Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). La formación de una relación de pareja implica empezar a interactuar para compartir (Bueno, 1985; Muñoz & Reyes, 1997). En ese compartir las personas se conocen y se expresan afectos que pueden formalizarse en el matrimonio. La presente investigación se enfocó en la relación matrimonial, pues se entiende que las interacciones que se generan en ella son de vital importancia para el funcionamiento de la familia.
Una pareja frecuentemente vive experiencias que hacen que se requieran modificaciones a su interior. En la literatura se describen ciclos vitales de la pareja que incorporan diferentes etapas de desarrollo. Algunos de los ciclos se inician cuando la pareja se está conociendo y otros cuando se casan (Cusinato, 1992; Díaz-Loving, 1999; Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). Díaz-Loving (1996) resume las etapas propuestas por otros/as autores en el ciclo de acercamiento-alejamiento. Indica que éste se divide en las siguientes 13 etapas: 1) extraño/desconocido, 2) conocido, 3) amistad, 4) atracción, 5) pasión, 6) romance, 7) compromiso, 8) mantenimiento, 9) conflicto, 10) alejamiento, 11) desamor, 12) separación y 13) olvido. Estas etapas aluden a los acercamientos entre la pareja, su comportamiento y a los cambios cuando llegan hijos/as. También se relacionan con los sentimientos cuando la pareja se queda sola y cuando ha envejecido. Aunque no todas las parejas se desarrollan de la misma forma, se considera que todas experimentan las vivencias de algunas de estas etapas. En este sentido, coincidimos con Gottman y Silver (2001) en que cada relación de pareja es única. Su desarrollo e interacción dependen de su realidad particular.
La relación de pareja se ha estudiado desde diferentes disciplinas (Díaz-Loving, 1999). Aún así, para la década de los 80, la psicología aún no había explorado esta temática (Bueno, 1985). De hecho, hasta hace un par de décadas en los estudios sobre la pareja los términos pareja y familia se utilizaban indistintamente (Bueno, 1985). La aparición de estudios sobre la familia/pareja en la psicología surgió luego de que la industrialización alterara la relación entre hombres y mujeres. Las mujeres comenzaron a trabajar asalariadamente y a exigir igualdad de derechos. Para el siglo XX cambiaron los temas de interés sobre la relación de pareja al aparecer transformaciones como: 1) el divorcio, 2) el aumento en el uso de métodos para prevenir embarazos y 3) la inserción de la mujer en trabajos fuera del hogar. En estudios posteriores se han identificado factores internos y externos que influyen en la relación de pareja como los que se recalcan en el presente trabajo.
Comunicación y conflicto en la pareja
La manera se comunican los miembros de la pareja influye en su interacción. La comunicación se refiere a la expresión verbal y no verbal dentro del contexto social (Cusinato, 1992; Sarquis, 1995) y puede facilitar o dificultar la interacción entre el hombre y la mujer. Mediante la comunicación la pareja expresa sus emociones, mantiene una interacción activa y puede trabajar con los conflictos. Se ha documentado que usualmente las personas solicitan ayuda profesional porque perciben que en su relación de pareja la comunicación no es frecuente, razón por lo cual no la consideran efectiva (Gottman & Silver, 2001; Sarquis, 1995). Sin embargo, la percepción sobre la calidad de la comunicación va más allá de la presencia de un emisor y un receptor. Gottman y Silver (2001) concluyen que para que la comunicación sea efectiva y facilite las interacciones en la relación de pareja, las personas tienen que conocerse durante un período de tiempo e involucrarse en relaciones afectivas dinámicas e innovadoras. Sin embargo, no puede obviarse el significado que las personas le otorgan a la comunicación que impacta la relación de pareja tanto en su forma como en su interpretación (Fontán, 1985; Sarquis, 1995). Por su parte, Cusinato (1992) asegura que la falta de comunicación efectiva entre las personas que constituyen una pareja podría provocar conflictos en la relación con consecuencias serias para las partes.
No obstante, la falta de comunicación efectiva no es siempre lo que genera conflicto; influyen el ambiente y otras características de la relación (Sarquis, 1995). En casi todas las relaciones, incluyendo las de pareja, existen momentos de confrontación (Sarquis, 1995). El conflicto podría generarse por diferentes percepciones que tienen las personas ante la vida, por experiencias del diario vivir o por malos entendidos. Sánchez-Aragón y Díaz-Loving (1999) indican que la interacción entre hombre y mujer se altera por modificaciones, tensiones y responsabilidades. Algunas parejas tienen momentos que les evocan preocupaciones, molestia, hipersensibilidad o ansiedad. Si estos sentimientos no se atienden a tiempo, el funcionamiento de la pareja podría ser conflictivo. Cusinato (1992) indica que la necesidad de interactuar recíprocamente no se consigue sin dificultad, es decir, sin conflicto.
Se entiende que cuando en una relación hay conflicto, éste puede generar cambios positivos o negativos en la manera como la pareja interactúa. Algunos conflictos surgen por motivos económicos, culturales, emocionales o por la personalidad de los/as integrantes de la pareja. Se ha identificado una variedad de situaciones que podrían influenciar la interacción entre la pareja, entre ellas: 1) estereotipos y creencias sobre roles de género y sexualidad (Serrano-García, Torres-Burgos, & Galarza, 2001); 2) insatisfacción con las relaciones sexuales; 3) nivel socio-económico; 4) diferencias de opinión entre el hombre y la mujer, y 5) las interacciones con otros/as familiares (Sarquis, 1995). Existe evidencia de que las creencias sobre la sexualidad masculina y la sexualidad femenina, además de los estereotipos construidos para cada uno de los géneros, provoca conflicto en las relaciones de pareja y afecta su vida sexual (Ortiz-Torres, Serrano-García, & Torres-Burgos, 2000). Otra situación que influye en la relación de pareja es su situación económica. Ésta podría afectar las expectativas de estilo de vida de la pareja y realzar las diferencias de cómo lidiar tanto con la estrechez como con la abundancia.
Al considerar las diferencias de opinión como fuente de conflicto, Gottman y Silver (2001) recomiendan que en una relación de pareja el hombre o la mujer han de dejarse influenciar mutuamente. Si ceder ante la opinión de la otra persona se interpreta como "perder", esto llevará a la pareja a enfrentar dificultades que se manifestarán principalmente al momento de tomar decisiones. Por último, las relaciones con otros familiares pueden generar conflicto, particularmente si éstos intervienen en procesos de toma de decisiones sobre roles de género o crianza de los hijos (U.S. Department of Health and Human Services, s.f.).
Uno de los posibles beneficios del conflicto es que facilita generar alternativas para comprender las situaciones que nos incomodan y así cambiarlas (Cusinato, 1992; Salgado, 2003). A esos efectos nos dice Cusinato (1992) que:
"si se suprime el conflicto, pueden hacer su aparición el estancamiento y la incapacidad para adaptarse a los cambios de situación. También puede hacer acto de presencia el deterioro de los vínculos de solidaridad y de cohesión de grupo, a causa de la acumulación de hostilidad… Lo que realmente amenaza el equilibrio de una estructura - ya sea una pareja o una familia - no es el conflicto en cuanto tal, sino la rigidez misma de la estructura que da lugar a una acumulación de hostilidad" (pág. 271).
No obstante los beneficios del conflicto, algunas parejas lo manejan inadecuadamente. Si la pareja entiende que ya no existe posibilidad de mantener la relación, se mueve a la etapa de separación y olvido (Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). Algunas situaciones adicionales que se pueden convertir en razones para su separación incluyen: 1) falta de amor, 2) problemas emocionales, 3) agresión física o emocional, y 4) uso de alcohol o drogas (González & Triana, 2001; Gottman & Silver, 2001; Muñoz & Reyes, 1997). Ante tales circunstancias, la pareja podría optar por solicitar servicios profesionales o para la separación o el divorcio.
El divorcio: transición a la familia reconstituida
El divorcio se define como la ruptura legal del enlace marital mediante una orden de un tribunal (Benokraitis, 1996; Pratt, 1966; Ribó, 1987). La alta tasa de divorcios en Puerto Rico tiene consecuencias psicosociales, económicas y estructurales (Vidal, 1985). Entre las posibles implicaciones psicosociales podrían mencionarse las siguientes: 1) baja o alta autoestima de los/as integrantes de la familia, 2) cambios en los procesos de comunicación, toma de decisiones, valores y metas de vida, y 3) cambios en la estructura familiar, tales como: familias monoparentales, familias reconstituidas, hijos/as criados/as por sus abuelos/as, entre otras.
En términos generales, se ha pretendido explicar el divorcio como un fenómeno individual, ignorando sus raíces sociales. A menudo se culpa a la pareja y su divorcio se considera un fracaso personal (Muñoz, 1985; Muñoz & Fernández, 1988; Newman & Grauerholz, 2002). En el presente trabajo se enfatiza en el divorcio como la forma más utilizada para disolver la relación de pareja legalmente constituida (Benokraitis, 1996). Se trabajó específicamente con personas divorciadas, dado que ese status les permite volver a casarse y formar una nueva familia (Muñoz & Reyes, 1997; Pratt, 1966). De hecho, el divorcio rompe el vínculo legal de la pareja, brindando la oportunidad a las personas involucradas de lograr nuevos y mejores ajustes (Muñoz & Fernández, 1988).
El divorcio tiene un impacto significativo en al menos tres áreas de la vida de la pareja y de la familia: 1) en el bienestar psicológico y emocional, 2) en la situación económica y financiera y 3) en los arreglos de custodia de los hijos (Benokraitis, 1996; González & Triana, 2001; Musitu, 2000). El impacto en estas áreas dependerá de cada situación en particular. Ante estos cambios, la familia es capaz de reorganizar su estructura y lograr nuevas síntesis (Gómez, & Weisz, 2005; Fontán, 1985), lo que permite entender el surgimiento de nuevas tipologías de familia acorde con las transformaciones sociales actuales. En algunos casos, cuando las personas divorciadas se vuelven a casar, formando una familia reconstituida, sus integrantes generan una dinámica diferente a la de su familia anterior (González & Triana, 2001). Esta nueva familia puede estar compuesta por madre y padrastro o padre y madrastra junto a los hijos del matrimonio anterior (González & González 2005). La mayor responsabilidad para que esta nueva familia funcione usualmente está en la pareja (Luna-Santos, s.f.). Una relación de pareja sólida es de vital importancia para fortalecer la dinámica familiar en la familia reconstituida (González & Triana, 2001; Musitu, 2000). Si este vínculo es fuerte y estable, se convertirá en fuente de apoyo para todos sus integrantes permitiéndoles afrontar las dificultades que surgen como resultado de su proceso de adaptación.
Según Cusinato (1992), en las familias reconstituidas la relación de pareja se establece sobre bases más maduras. Esta nueva relación permite que las parejas expresen mayor flexibilidad en la distribución de las tareas domésticas, que la toma de decisiones sea más compartida y que ambas personas en la relación intercambien emociones con mayor frecuencia en comparación con su matrimonio anterior (Musitu, 2000). En la relación de pareja estas características facilitan mayor estabilidad y un ambiente saludable en el contexto familiar.
Queda señalado que es necesario que la pareja haga cambios para adaptarse a su familia reconstituida. Esta es una nueva oportunidad de tener una familia estable que, aunque puede ser escenario de muchas dificultades, también puede generar grandes recompensas. Ese es su reto.
A tono con lo anteriormente expuesto, los objetivos de la investigación realizada fueron: 1) explorar la construcción de la relación de pareja en un grupo de familias reconstituidas; 2) describir sus interacciones en términos de las variables de comunicación, conflicto, toma de decisiones, e intimidad; y 3) ofrecer recomendaciones a la luz de los resultados.
Método (1)
Para esta investigación se realizaron entrevistas a parejas integrantes de familias reconstituidas con hijos/as adolescentes. A continuación se describen las personas participantes, los instrumentos utilizados, el procedimiento y el análisis.
Participantes
Participaron 16 personas adultas (8 parejas) integrantes de segundos matrimonios en los que por lo menos uno de los cónyuges se había casado anteriormente y tenía un hijo/a adolescente (2) de su matrimonio anterior. Las mujeres que participaron eran las madres o madrastras del adolescente. Los hombres fueron sus padres o padrastros.
Las edades de las personas adultas fluctuaron entre 31 y 51 años o más. La mayoría de las mujeres (87.5%) y el 62.5% de los hombres estaba entre las edades de 31-40 años. Puede verse en la Tabla 1 que, en términos generales, los hombres tenían mayor ingreso que las mujeres. Un 37.5% de las mujeres se identificó como protestante o evangélica y el 62.5% de los hombres como católico.
Tabla 1- Ingreso anual de los/as integrantes de la pareja 
Reclutamiento
Se seleccionaron ocho familias reconstituidas conformadas por tres años o más. Se optó por este criterio de selección porque algunos investigadores que han estudiado este proceso de adaptación han señalado que el mismo puede durar de dos a seis años (Suau, 1996). Por tanto, se escogió un punto intermedio en la dispersión mencionada.
Los participantes se reclutaron en cinco colegios privados de Puerto Rico a los que asistían los hijos. Se convocó una reunión con la persona encargada de la dirección del colegio y en la misma se explicó a los participantes el propósito de la investigación. Una vez obtenida su autorización para el reclutamiento, se explicó el propósito del estudio a los participantes potenciales y se les invitó a hacer parte de la investigación.
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Este trabajo es un resumen de la tesis de la Dra. Walters y la Dra. Citron, tesis titulada: Familia reconstituida: desde las voces de sus integrantes. La Dra. Serrano dirigió el comité de tesis.
(1) En este estudio trabajamos sólo con familias compuestas por parejas heterosexuales y sus hijos/as.
(2) Otro de los énfasis de la investigación amplia de la cual este trabajo es parte, examinaba el impacto de la familia reconstituida sobre la vida de los/as adolescentes que las integraban. Para más información refiérase a Cintrón-Bou y Walters-Pacheco (2004).
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Walter: El tema es interesante y al mismo tiempo polémico. Pero es allí donde se fundan las nuevas ideas. Yo no puedo dar una opinión mas completa al respecto, pues se trata de un resumen. Seguramente, el contenido de la tesis es mucho más precisa en cuanto a la problemática, a la metodología, al desarrollo y las conclusiones. También habría que dar un golpe de vista al cuestionario o preguntas de la entrevista. Sin embargo, la tesis aporta otros ingredientes al debate como el considerar factores sociales en el torno familiar. Además, la complejidad del ser humano nos invita siempre a formularnos interrogantes sobre el espíritu y la razón, las decisiones y las acciones frente a la vida. Finalmente felicito a las dos investigadoras por sus preocupaciones sobre la vida en familia.
nancy: Me agradaría que el tema se amplié un poco más hacia la problemática ya que los matrimonios que se han llegado a concretar son felices pero hay unos que no lo han hecho y siguen con dilemas o problemas.
PETTY OLIVARES: Las felicito por el trabajo desarrollado en Puerto Rico sobre parejas reconstituidas. Yo estoy haciendo una investigación en parejas, sobre las características de las mismas, en donde la mujer desempeña una doble jornada. Vivo en México en el estado de Jalisco y soy terapeuta familiar. Saludos.
Emiliana: Es bueno, pero no es completo en el tratamiento o en el planteamiento de estrategias a desarrollar en este nuevo modelo familiar para su adaptación, aunque da bases para llevar a cabo investigaciones al respecto.
Andreina: Interesante, porque se preocupa por el abordaje de una nueva forma de constitución familiar que no siempre es fácil de entender para quienes la inician. Muy bueno.
Luis Armando: Hay mucho por hacer en investigación sobre familia reconstituida y encontrar trabajos como este, ayuda a orientar otros procesos de investigación, porque ustedes proponen lineamientos bien definidos. Gracias a las autoras.
Juana Aguilar Hernández: Soy aspirante a grado en Terapia Familiar. Mi tesis es un caso sobre familia reconstituida, me aclara dudas y amplía mi visión sobre estas familias. Gracias.
EMIGDIO ROCHA: El artículo me parece muy bueno ya que es el área en la que estoy trabajando en la actualidad dentro de mi iglesia cristiana, y me suministra información valiosa para mí.
Dr. Teofilo Galloza / Counseling Psychologist: Excelente trabajo, les felicito y les agradezco por compartirlo con nosotros los lectores. Muy actual para los que hemos pasado por esta experiencia: Excelente herramienta para poder ayudar a otros, aun más. Muchas bendiciones para ustedes y sigan adelante, que falta que nos hace en esta nuestra isla.
Mary Mendieta: Dra. Kattia, me parece muy interesante el contenido de su artículo, pues revela gran parte de la problemática que en estos tiempos se vive en los hogares. La metodologia y la manera como expone las formas de evaluar a los integrantes del hogar son interesantes porque nos llevan a la reflexión de como es la relación con nuestra pareja. Espero seguir compartiendo sus lecturas para tratar de tener un poco más de su conocimientos y métodos utilizados.
Muchas felicidades por todo su éxito.
mayra cortázar: Es un buen intento por indagar lo que ocurre en el hogar al conformarse este tipo de relaciones tan comunes hoy. Esperaba mayor profundidad, no obstante, considero que las autoras dan las luces para que otros investigadores amplíen este estudio en otros países latinoamericanos.
Mayra Lugo: Querida Kattia:
Gracias por compartir este trabajo conmigo. Me identifico pues este es mi segundo matrimonio. En nuestro caso, para mi esposo es el primero y ambos llegamos a la relación sin hijos. Me gustaría continuar participando de estas lecturas ya que considero que tu trabajo, junto al de tus colegas , servirá para establecer guías de estudio y posteriormente intervención a las familias de nuestra nación. Un abrazo, Mayra.
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