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Anorexia nerviosa en hombres heterosexuales y el crecimiento de la vigorexia: una reflexión sobre el comportamiento contemporáneo
Trabajo publicado el 28 de mayo de 2009
Resumen
Introducción
En la lectura del DSM IV encontramos que los Trastornos Alimenticios se caracterizan por agudas perturbaciones en el comportamiento alimenticio y en la imagen corporal, distinguiéndose dos diagnósticos particulares: Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa. Resumiendo, la Anorexia Nerviosa tiene como característica principal el rechazo del individuo a mantener el peso dentro de una franja normal mínima, esperada para la edad, distorsión de la imagen corporal y amenorrea. Por otro lado, la Bulimia Nerviosa se caracteriza por episodios que devienen de compulsiones alimenticias y la auto inducción al vómito procedentes de culpa por haber comido, presentando también un mal uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, más allá de periodos de abstinencia o ejercicios excesivos. Ambos diagnósticos traen perturbación en la percepción de la forma y peso corporal como base fundamental de la patología y marcan una alta frecuencia de morbosidad y depresión. Es importante resaltar que, aún dentro del DSM IV, se observan otra clase de Trastornos Alimenticios, que son catalogados como Trastornos Alimenticios sin otra especificación, es decir aquellos que no se encuadran en los criterios de un trastorno alimenticio particular. Es el caso de la Obesidad simple, que está incluida en el CID 10 como una condición médica general e inexistente en el DSM IV, pues no hay una asociación consistente con un síndrome psicológico de acuerdo con el DSM IV comportamental. Otro trastorno, aún no clasificado por el DSM IV, ya más reconocido en el medio científico es el denominado Vigorexia. Al contrario de la Anorexia Nerviosa, que prevalece más en las mujeres, la vigorexia es más común en los hombres, teniendo como característica principal el deseo de ser cada vez más musculoso y fuerte, sin que el individuo tenga límites para los ejercicios físicos, el uso de anabolizantes y esteroides, en busca del cuerpo perfecto. La Vigorexia se aproxima a la Anorexia en el aspecto de la imagen corporal distorsionada y la vergüenza del propio cuerpo. Los individuos con Vigorexia se consideran delgados y débiles, llegando a sentirse como esqueletos. En la búsqueda de saberse llevar con su baja estima, intentan transformar sus cuerpos. Existen estudios epidemiológicos que muestran un crecimiento de algunos Trastornos alimenticios en el medio contemporáneo, simultáneamente con la evolución del patrón de belleza femenino más rígido cuanto al cuerpo y el peso, haciendo con que los individuos busquen cada vez más y con más rigor un cuerpo delgado y perfecto. Existen estudios (Garner & Garfinkel 1980) que se fundamentan en la tesis de que la Bulimia y Anorexia Nerviosa, prevalecen en los países occidentales y en mayor cantidad en el sexo femenino y clase media alta, mostrando que hay una conexión con los factores socio culturales. Se llega a la tesis de que los Trastornos Alimenticios, pueden estar ligados a la cultura, de esta manera, parece existir una presión cultural para que los individuos adelgacen, y esto generaría una preocupación excesiva con el cuerpo y por consecuencia el miedo irregular e irracional de engordar, más allá de una gran ansiedad acompañada de alteraciones en el esquema corporal.Durante los siglos XVII y XIX, la Anorexia Nerviosa era denominada como Anorexia Histérica, Apepsia Histérica y Compulsión Nerviosa y era considerado un trastorno del sexo femenino. Con el paso del tiempo, los hábitos, costumbres y cultura se fueron modificando y hoy en el siglo XXI tenemos la exposición del cuerpo como algo más significativo que la condición privada del individuo. En tiempos de narcisismo lo privado se torna público, la invisibilidad no es soportada, pues sólo se existe a través de la mirada del otro. Las estadísticas muestran que el 90 % de los individuos portadores de Trastornos Alimenticios son del sexo femenino, dentro de ese porcentaje las edades varían entre los 14 y 18 años y actualmente la edad viene decreciendo para menores de 12 años. Estudios apuntan otro dato intrigante: el índice es más bajo entre mujeres con orientación homosexual, porcentajes semejantes al de niños heterosexuales, en cuanto que los niños homosexuales tienen números próximos al de las niñas heterosexuales. Para contextualizar, esta realidad en Brasil, retomo un reportaje con el título "Jóvenes ya ocupan el 60 % de los lechos para anoréxicos en el Hospital de Clínicas de San Pablo", publicado por el diario Folha de Sao Paulo, el 25 de febrero de 2007, mostrando que el número de pacientes del sexo masculino con anorexia nerviosa viene en aumento. Allí se destacan observaciones como la siguiente: "En 2 meses, el tratamiento específico para hombres ya tiene 16 pacientes, 6 de ellos internados. Psiquiatras y psicólogos también apuntan el aumento de demandas por consultas, el fenómeno es aún una incógnita". Tradicionalmente asociada al universo femenino, la anorexia se hace cada vez más presente en los hombres. Hoy, ellos ocupan el 60 % de los lechos de la enfermería del AMBULIM (Ambulatorio de Bulimia y Trastornos Alimenticios) del Hospital de Clínicas de San Pablo, el primero del país a tener un grupo específico para tratar anoréxicos. En dos meses de funcionamiento, el grupo cuenta con 16 jóvenes con edad media de 18 años, seis de ellos internados porque corrían riesgo de muerte. Ellos ocupan seis de los diez lechos del AMBULIM, donde antes había sólo jovencitas. En 15 años de existencia, el ambulatorio había tenido sólo 5 casos de anorexia masculina. Este fenómeno es aún una incógnita, que no es exclusivo de Hospitales de Clínicas, es también objeto de pesquisas en varios países. Entre los jóvenes internados en el Hospital, hay casos dramáticos. Un joven de 18 años con 1,75 metros de altura ellos llegó al hospital con 43 kilogramos, un IMC (índice de masa corporal) de 14, lo esperado es arriba de 19. Antes de ser internado sólo comía hielo. Otro tiene un histórico parecido, sólo comía dos hojas de lechuga por día. Según los especialistas, no hay diferencia entre la anorexia femenina o masculina: en ambos sexos, comienzan por una dieta porque se sienten gordos y a partir de ahí no paran de perder peso. Cuando comen, para aliviar la culpa, provocan el vómito. En los hombres, la pérdida excesiva de peso causa una caída en los niveles de testosterona, pérdida de la líbido y atrofia de los testículos. También puede llevar a un grado elevado de desnutrición, en el cual el índice de mortalidad llega al 15 % de los casos. Fue el miedo a morir lo que llevó a Alex, oriundo de Bahía, a procurar ayuda en el Hospital de Clínicas. Él desenvolvió anorexia hace 11 años cuando era adolescente. "Llegué a pesar 39 kg. y aún me sentía gordo".
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