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Revista » Psicología de la familia » agresividad y timidez: consejos a la familia
Agresividad y timidez: consejos a la familia
Nuria Batista Rodríguez
Trabajo publicado el 22 de junio de 2010
Resumen
Palabras claves: Agresividad, timidez, familia, métodos educativos
Introducción La familia como grupo social primario, trasmite al individuo sus primeras experiencias y es la encargada de educarlo desde sus inicios, es quien brinda conocimientos, habilidades, normas y patrones de comportamientos que pueden ser favorecedores o entorpecedores del mismo, con una repercusión tanto positiva como negativa en el desarrollo del individuo y en su personalidad. La agresividad y la timidez se producen como manifestaciones del comportamiento, estas pueden aparecer desde edades tempranas, su mantenimiento o desaparición están dados fundamentalmente en el manejo que se le dé, por parte de la familia y la escuela, entre otros. En ambos casos existen factores que pueden propiciar la aparición de estas manifestaciones, por lo que es importante conocer cuáles son las principales formas en que se presentan, cómo se pueden eliminar estas conductas y qué puede hacer la familia en el manejo de las mismas. Muchas veces los padres perciben que sus hijos comienzan a manifestar comportamientos inusuales, y no saben cómo actuar en relación a lo que está sucediendo, se preguntan: ¿por qué se comporta así?, ¿qué puedo hacer para que cambie? Es importante, una vez que la familia percibe estas manifestaciones, las identifique y pueda precisar el fenómeno ante el que se encuentra, por qué ocurre y qué puede hacer para atenuar o eliminar el mismo, con el propósito de mejorar el desarrollo psicológico, social y conductual de sus hijos, con la oportuna y temprana corrección de estas conductas. Tanto la agresividad como la timidez producen alteraciones en diferentes procesos: comunicación, socialización, adaptación escolar, entre otros, dificultando las relaciones del niño con el medio social e incidiendo de forma inadecuada en su desarrollo personológico. En ocasiones los padres sin estar consientes, enseñan a sus hijos a ser personas violentas o tímidas, esto se debe fundamentalmente a algunos métodos educativos que utilizan: sobreprotección, autoritarismo o rigidez, permisividad; otros factores favorecen también la aparición de las manifestaciones ya referidas, podríamos mencionar el uso de malos tratos, la carencia de afecto, el desconocimiento de la familia en relación a estos fenómenos, el divorcio, las influencias que recibe del grupo social a que pertenece, entre otras. Marco teórico conceptual "La educación de los niños es la tarea más importante de nuestras vidas" (Makarenko: 5), este planteamiento del respetado pedagogo ruso, encierra una idea que no se puede perder de vista, no está dirigida solo a los docentes porque cuando se trata de formar generaciones, todos somos protagonistas, la familia, la escuela y la sociedad toda. Es por ello que a decir de este autor: "La conducta personal de los padres es un factor decisivo". (Makarenko: 11), entiéndase a los padres como los primeros maestros que se enfrentan a la sublime tarea de formar a los niños como los hombres del futuro, de cómo se les forme, eduque, desde su nacimiento hasta que alcanzan la capacidad para regular su comportamiento, dependerá el fruto que entregaremos a la sociedad y del que dependeremos en edades como la adultez. La experiencia que se acumula durante la vida debe tener continuidad en las generaciones que nos siguen, ya en la vejez experimentamos la necesidad de la auto trascendencia. Es importante recordar que errar es de humanos y rectificar el error es de sabios, es permitido cometer errores, de ellos se aprende, esta idea nos legó Makarenko cuando llama a la reflexión al decir: "Es necesario auxiliar a los niños a tiempo, detenerlos oportunamente en sus desviaciones y orientarlos". (Makarenko: 18) Los padres cuyos hijos "no obedecen" se inclinan a veces a pensar que la autoridad proviene de la naturaleza, que es una aptitud especial, si se carece de ella no hay nada que hacer… Es un error. La autoridad puede formarse en cada familia, cosa que, por otra parte, no constituye una empresa difícil. (Makarenko: 15), el respeto, la comprensión y el amor son ingredientes que no pueden faltar si se quiere tener autoridad sobre la descendencia, pero una autoridad formativa, enriquecedora y formadora de los valores que como seres humanos y sociales se desean fomentar en los niños y niñas desde los inicios de su existencia; sin conocimiento no se alcanza semejante intencionalidad, el conocimiento es cultura y también es ciencia, pero no se nace sabiendo, eso es una adquisición que se debe hacer de la vida misma y a ser padres no se enseña en la escuela.
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