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El uso de la biorretroalimentación en los programas de tratamiento del estrés
Yalilis Castillero Amador Lic. Marilin Pérez Lazo de la Vega Profesor instructor adjunto a la Universidad de la Habana. Investigador agregado. Servicio de Psicología. Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas La Habana, Cuba
Trabajo publicado el 09 de junio de 2005
Resumen
Palabras claves: estrés, perfil psicofisiológico, electromiografía, conductancia de la piel, temperatura.
Introducción Es el estrés un controvertido término que cada día adquiere más connotación en el lenguaje coloquial y en los medios de comunicación. Esta palabra es adoptada del mundo de la física, donde describe la fuerza aplicada a un metal y la reacción del mismo, que puede desfigurarse y luego volver a la estructura inicial o destruirse. Desde el punto de vista de la salud humana, pudiéramos equiparar el concepto al máximo de tensiones o presiones que una persona puede soportar con o sin repercusiones perjudiciales en el orden físico y psicológico. Este tópico ha sido, y es, objeto de estudio en numerosos ámbitos y disciplinas científicas. No podemos categorizarlo como un aspecto meramente negativo, de hecho, para concluir determinados proyectos o alcanzar algunas metas resulta estimulante cierta dosis de estrés. Ahora, el estrés mantenido o intenso tiene un efecto de desgaste sobre el organismo y provoca una incrementada vulnerabilidad a enfermar en quienes aquejan de sus síntomas. Un concepto de estrés, a nuestro juicio muy completo, es el que proponen Zaldívar, Roca y Guevara (1996): "El estrés es un estado vivencial displacentero sostenido en el tiempo, acompañado en mayor o menor medida por trastornos psicofisiológicos que surgen en un individuo a consecuencia de la alteración de sus relaciones con el ambiente que impone al sujeto demandas o exigencias, las cuales objetiva o subjetivamente, resultan amenazantes para él y sobre las cuales tiene o cree tener poco o ningún control" Consideramos que los esfuerzos de los profesionales que de él se ocupan deben centrarse en desarrollar programas que fomenten las habilidades necesarias para su manejo y dominio, más que en eliminarlo, lo que resulta en una utopía. Es propósito de este trabajo valorar la utilidad del uso de la biorretroalimentación en el programa que tradicionalmente hemos utilizado para su tratamiento, lo que permite que adicionalmente a la adquisición de nuevos recursos psicológicos para un mejor afrontamiento, se pueda hacer una lectura objetiva de los indicadores fisiológicos que subyacen a los síntomas y malestares referidos. La biorretroalimentación clínica utiliza instrumentos electrónicos especializados para monitorear los procesos fisiológicos desapercibidos mientras ocurren. El entrenamiento en retroalimentación biológica nos familiariza con la actividad en diversos sistemas del organismo, para aprender a controlarlos, disminuir la tensión y mejorar la calidad de vida en general.
Diversos paradigmas experimentales básicos (Martínez-Sánchez, Ortiz-Soria y Fernández-Castro, 1998; Steptoe, Cropley y Joekes, 1999; Clements y Turpin, 2000) estudian la relación existente entre las respuestas fisiológicas y los estados psicológicos, como por ejemplo, las medidas tradicionales de actividad electrodérmica y el índice de sudoración palmar ante estresores psicológicos. La generalidad de los resultados (Moya y Salvador, 1997) considera las diferentes modalidades de biorretroalimentación (conductancia de la piel, frecuencia cardíaca, temperatura, electromiografía) como indicadores de las respuestas vegetativas ante situaciones de estrés, capaces de reflejar hasta qué punto un estresor concreto produce un incremento de la activación autonómica e indicando posteriormente cómo se reestablecen los valores originales a través del entrenamiento. Nuestra
idea de partida fue que si además de las aspectos
cognitivo-conductuales que tradicionalmente se utilizaban en el
programa, los sujetos contaban con indicadores objetivos de las
alteraciones fisiológicas que subyacen en sus síntomas y de los
progresos que iban logrando en el curso del tratamiento, podría
incrementarse la efectividad de dicho programa. De ahí que nos
propusimos comparar los resultados de la evaluación psicológica de los
dos grupos. Material y métodos La muestra
Procedimientos
Antes de comenzar el tratamiento se aplicó una batería de pruebas psicológicas que incluyó una entrevista semiestructurada, el Cuestionario de Salud de Golberg (versión de 12 ítems), la Escala de Trastornos del Sueño de Jenkins y el Test de ansiedad de Spielberger. Al grupo que usó retroalimentación biológica, se le realizó adicionalmente, una evaluación psicofisiológica inicial para establecer la línea base (en las modalidades de electromiografía, temperatura y conductancia de la piel) y definir las metas fisiológicas. La electromiografía superficial constituye un indicador de la tensión muscular en el área evaluada. Los sensores se colocaron en los músculos frontales, utilizando dos electrodos activos y uno de referencia entre ambos. Los valores óptimos referidos en la literatura (Sonomy County Medical Association, 1992; Bio Research Institute, 1999) para un músculo completamente relajado oscilan entre 0 y 2.0-2.5, un músculo contraído evoca una respuesta entre 2.5 y 6 micro voltios, valores superiores a estos expresan de manera clara, niveles moderados y altos de tensión muscular. En este caso, establecimos como meta fisiológica un rango entre 2.5 y 4.5 micro voltios. La respuesta electrodermal se registró con dos sensores colocados con bandas elásticas en el primer y segundo dedo de la mano dominante, estableciendo como meta el rango entre 2.5 y 3.5 microohms pues se reiteran los valores entre 0.8 y 1.5 como óptimos. A este parámetro se le atribuye un carácter esencial como primera etapa de cualquier entrenamiento en relajación que se apoye en biorretroalimentación. Para la temperatura se utilizó un sensor en uno de los dedos de la mano. Esta modalidad se utiliza como indicador de la contracción o relajación de los músculos suaves que rodean los vasos sanguíneos, lo que determina la cantidad de sangre que llega a la yema de los dedos, o sea, que cuando los músculos están tensos por alguna situación estresante, la temperatura de esta zona es menor. La meta fisiológica que establecimos para esta modalidad fue de 900 F. El tratamiento para ambos grupos comprendió el programa, elaborado desde el 2000 en nuestro servicio para el manejo del estrés y para uno de los grupos incluyó además el uso de la biorretroalimentación en cada sesión. El programa convencional al que hacemos referencia, tiene carácter psicoeducacional y se centra en tres elementos básicos:
1. La evaluación: dirigido a modificar la interpretación y evaluación de los estresores.
Estos elementos se operacionalizaron en el manejo de aspectos educativos sobre el estrés y la retroalimentación biológica (esta última en el grupo que se utilizó), entrenamiento en técnicas de respiración y de relajación, aspectos básicos y filosofía de la Terapia Racional Emotiva, organización racional del tiempo, control de la ira y entrenamiento en solución de problemas. En la sesión final se realizó un análisis del cumplimento de las expectativas y se aplicó nuevamente la batería de pruebas psicológica. Por otra parte se discutieron los resultados y se estableció un plan de seguimiento para valorar sistemáticamente que las habilidades y recursos psicológicos aprendidos se generalizaran a la vida cotidiana y sean puestos en práctica ante cualquier evento que tenga para ellos la connotación de estresante. Los datos sociodemográficos y los resultados de la evaluación psicológica y fisiológica fueron almacenados en SPSS versión 10.0, el procesamiento estadístico de dichos datos fue realizado con este programa también.
Análisis de los resultados
Participaron en el estudio 34 pacientes, 17 en cada grupo. Estuvieron comprendidos entre los 26 y los 50 años de edad, con una media de edad de 34.5 años. El 48.1 % pertenece el género al género femenino y el resto al masculino. El 59.3 % ellos posee nivel de escolaridad preuniversitario, los restantes universitario. Las técnicas cognitivo-conductuales han mostrado altos niveles de éxito para el manejo del estrés, citemos por ejemplo, el programa de Adiestramiento en Inoculación del Estrés (AIE) de Meichembaum (1983) en poblaciones diversas y el de conocimiento y dominio del estrés propuesto por Zaldívar (1996). Nuestros resultados son coherentes con estos hallazgos, a lo que sumamos que estas técnicas combinadas con la retroalimentación biológica, nos muestran resultados alentadores. Los gráficos que a continuación aparecen nos permiten conocerlos claramente. Comenzaremos con la presentación de los resultados de la primera evaluación psicológica. El
primer gráfico (gráfico No.1) muestra cómo las puntuaciones para el
Cuestionario de Salud General de Golberg fueron similares para ambos
grupos (Grupo A solo técnicas cognitivo-conductuales, Grupo B técnicas
cognitivo-conductuales y biorretroalimentación) en la evaluación
inicial.
Vemos, en el segundo gráfico, que en la Escala de Trastornos del Sueño de Jenkins se obtuvieron resultados similares. Aparecen los resultados para los cuatro trastornos reflejados en la Escala de Jenkins: 1 Dificultades para quedarse dormido.
Gráfico 2 - Resultados de la Escala de Sueño de Jenkins en la primera evaluación para ambos grupos.
Leyenda adicional del grafico 2 Grupo A-1: Grupo A para el Trastorno del sueño 1 Grupo B-1: Grupo B para el Trastorno del Sueño 1 Grupo A-2: Grupo A para el Trastorno del Sueño 2 Grupo B-2: Grupo B para el Trastorno del Sueño 2 Grupo A-3: Grupo A para el Trastorno del Sueño 3 Grupo B-3: Grupo B para el Trastorno del Sueño 3 Grupo A-4: Grupo A para el Trastorno del Sueño 4 Grupo B-4: Grupo B para el Trastorno del Sueño 4
Corresponde
ahora el gráfico que pone de manifiesto los resultados de la evaluación
inicial para el Test de Ansiedad de Spielberger, donde mostraremos
solamente los valores para la ansiedad como estado. En este gráfico No.
3, encontramos al igual que en los dos anteriores, que no hay grandes
diferencias para los dos grupos.
Gráfico 3 - Resultados de la ansiedad como estado para ambos grupos. Evaluación inicial.
Luego de mostrar los resultados obtenidos en la primera evaluación para los dos grupos, graficaremos lo encontrado en la sesión final; los resultados del seguimiento serán objetivo de otro trabajo de investigación. El gráfico No. 4 expone cómo ambos grupos, que en la primera evaluación tenían valores similares en la escala de Golberg, alcanzaron diferencias significativas en la evaluación final.
Gráfico 4 - Resultados de la evaluación final con el Cuestionario de Salud General de Golberg.
En el gráfico 5 se comparan ambos grupos en la segunda evaluación para la Escala de Trastornos del sueño de Jenkins, donde podemos observar que el grupo B, es decir, aquel que adicionalmente utilizó la biorretroalimentación, obtuvo los mejores resultados.
Gráfico 5 - Resultados de la Escala de Sueño de Jenkins en la segunda evaluación para ambos grupos.
Leyenda adicional del grafico 5: Grupo A-1: Grupo A para el Trastorno del sueño 1 Grupo B-1: Grupo B para el Trastorno del Sueño 1 Grupo A-2: Grupo A para el Trastorno del Sueño 2 Grupo B-2: Grupo B para el Trastorno del Sueño 2 Grupo A-3: Grupo A para el Trastorno del Sueño 3 Grupo B-3: Grupo B para el Trastorno del Sueño 3 Grupo A-4: Grupo A para el Trastorno del Sueño 4 Grupo B-4: Grupo B para el Trastorno del Sueño 4 Compararemos ahora, en el gráfico No. 6, los resultados de los dos grupos para el Test de Ansiedad de Spielberger, que de manera coherente con los gráficos anteriores (4 y 5) pone de manifiesto una mayor mejoría en el grupo B:
Gráfico 6 - Resultados de la ansiedad como estado para ambos grupos. Evaluación final.
Los resultados de los seis gráficos evidencian mejores resultados en los aspectos evaluados para el grupo que, además del programa convencional que estábamos utilizando para el manejo del estrés, hizo uso de la retroalimentación biológica (Grupo B). En este grupo pudimos observar además, una importante disminución de los valores de respuesta electrodermal y electromiográfica así como una elevación de la temperatura acorde a las metas fisiológicas establecidas inicialmente, aunque dichos resultados no son expuestos en el presente trabajo.
Discusión de los resultados y conclusiones La biorretroalimentación, considerada una de las técnicas conductuales, no siempre es tenida en cuenta. Existe una amplia referencia en la literatura científica acerca del uso de las diversas modalidades de retroalimentación biológica para el tratamiento del estrés. En condiciones de estrés se produce una alteración de las condiciones biológicas del organismo, se genera una activación del sistema nervioso con las típicas reacciones de resequedad de la boca, pupilas dilatadas, sudoración, tensión muscular, taquicardia, aumento de la frecuencia respiratoria, de la tensión arterial, de la síntesis de glucosa y de la secreción de adrenalina y noradrenalina. Si el organismo afronta de manera positiva el estresor, es capaz de volver a la normalidad en un corto tiempo, de lo contrario estas respuestas se mantienen con su consecuente efecto de desgaste. El estrés crónico se ha relacionado, por ejemplo, con altos niveles de arteriosclerosis coronaria y la disfunción y necrosis del endotelio (Landeta, 1999). De acuerdo a las referencias que aparecen en la literatura, nuestro estudio confirma que tener información de nuestro conjunto de respuestas fisiológicas al estrés, lo cual no es observable a simple vista, permite además de contar con los indicadores objetivos del perjuicio que puede estarnos ocasionando, el aprendizaje de estrategias autorreguladoras a favor de la salud con una disminución de los síntomas presentados. Aunque no debemos pensar en la biorretroalimentación como una panacea que nos ayude a enfrentar cualquier problema clínico, si es válido reconocer sus implicaciones a largo alcance. Más allá del alivio de la sintomatología, despierta la posibilidad de lograr cambios en el sistema mente-cuerpo que pueden generalizarse a las más amplias situaciones de la vida cotidiana para enfrentar de una manera más eficaz los acontecimientos vitales. Podemos concluir con tres aspectos que resumen los hallazgos de la investigación 1 Los pacientes evaluados mostraron una disminución significativa de sus síntomas.
Página 1 - Bibliografía
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